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El pepino es una hortaliza que tiene sus orígenes milenarios en India. De allí fue llevado a Egipto, luego a Roma y después a todo el mundo. En los lugares donde se lo cultiva le dan tres importantes usos: el gastronómico, como parte de ensaladas, cremas, sopas o en vinagre; como remedio para curar algunas enfermedades; y estético, pues es uno de los elementos naturales más codiciados para ser usado en beneficio de la belleza de la piel, el cabello y hasta las encías.

Cuenta la leyenda que la reina egipcia Cleopatra, considerada una de las mujeres más hermosas de la historia, tenía varios ritos de belleza, entre ellos la utilización del pepino para limpiar y reafirmar la lozanía de su piel, borrar las ojeras, deshinchar los ojos y retrasar la llegada de las arrugas. También para darle brillo y firmeza a su pelo.

La mujeres de la época copiaron aquellos tips y el pepino pasó a ser considerado un elemento al cuidado de la belleza.

Varios usos

Su sabor entre dulce y ácido hace de este vegetal apropiado para integrar ricas ensaladas. Se puede mezclar con tomate, lechuga, brócoli, zanahoria, espinaca y otras verduras, aderezado con aceites, vinagres o cremas. El pepino al vinagre, llamado pepinillo, porque es más pequeño que el natural, igualmente es utilizado en diversos platos, desde un pastel de pollo hasta un salpicón.




También se lo puede consumir en jugos, puro o combinado con otras verduras y frutas, con agua y endulzado con miel de abeja, siendo muy apetecido por su sabor y nutrientes.

¿Por qué es bueno para la salud? Es rico en vitaminas B, C y E, y contiene ácido fólico, calcio, hierro, magnesio, fósforo, potasio y zinc. Por ello es que actúa como defensor del organismo y ayuda a curar ciertas enfermedades, manifestó el nutricionista boliviano Cristhian Paz.

El pepino es recomendable para proteger las células nerviosas, mejora la memoria y previene el Alzheimer. Reduce el riesgo de cáncer de mama, útero, ovario y próstata.

Este vegetal tiene abundante agua y es refrescante, por ello es aconsejable consumirlo para saciar el hambre, limpiar el sistema sanguíneo y ayudar a reducir la presión arterial, le da salud al corazón y tranquiliza los nervios.

Se recomienda comer el pepino con cáscara, pues allí también se encuentran nutrientes, como los que ayudan a mantener fuertes las encías y proporcionar un aliento fresco, pues matan las bacterias que ocasionan el mal olor.

Para la belleza

El pepino tiene ácidos cafeico y ascórbico, dos sustancia que combaten el exceso de líquido de los tejidos inflamados. Por ello es que consigue efectos hidratantes, relajantes y antiinflamatorios en la piel.



Al colocar una rodaja de pepino sobre los párpados 
se consigue que limpie, desinflame y fortalezca la piel de aquella zona, pues le transmite su sustancias nutritivas. También ayuda a borrar las ojeras y los efectos del cansancio.

Cuando se pone el pepino sobre la piel del resto del rostro, se cumple el mismo efecto, dejándola lozana y limpia.

El estilista Álex Rojas cuenta que este vegetal es un gran nutriente para el cabello, que lo fortalece y sana si está dañado. Se debe poner en la licuadora tres pepinos cortados en pedazos pequeños, con un poco de miel de abeja se lo mezcla y se lo licúa, hasta formar una pasta compacta húmeda. 

Ello se coloca en todo el cabello, ayudado con una espátula o un peine. Se lo deja una hora, luego se enjuaga con abundante agua y al poco tiempo se notará el efecto. Se consigue un pelo brilloso.