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Bolivia, en los últimos 14 años, viene impulsando con una mayor fuerza la Educación Técnica Tecnológica Productiva (ETTP), a partir de una mirada más reflexiva que permita saber hacia dónde orientar la formación a la población, principalmente joven y adulta, que se imparte fundamentalmente a través del Subsistema de Educación Superior (Institutos Técnico Tecnológicos Superiores, ITS), el Subsistema de Educación Alternativa (CEA`s), Centros de Educación Especial (CEE) y Centros de Educación Permanente (CEP) y en el Subsistema de Educación Regular hacia la consolidación del Bachillerato Técnico Humanístico (BTH) plenos.

La ETTP, constituye un puente que articula el sector Educativo con el sector Económico Productivo, y debe de actuar desde las características propias de las comunidades, desde lo que la gente sabe hacer, sus saberes y técnicas locales, el desarrollo de su capital humano, el desarrollo de su actividad económica productiva local, de acuerdo a sus recursos, necesidades, vocaciones y potencialidades.

En el marco del Convenio Aecid “Educación Técnica Productiva con enfoque Territorial para la empleabilidad, el emprendimiento y la inserción laboral” que se viene ejecutando desde el año 2019, por las organizaciones Fe y Alegría, Fundación IRFA y Entreculturas, con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el desarrollo (Aecid), y partiendo de la idea de que la oferta formativa debe estar alineada con la demanda productiva, se han elaborado 11 diagnósticos territoriales participativos sobre necesidades, vocaciones y potencialidades económico productivas,  para la implementación de la Educación Técnica Tecnológica Productiva en los 11 territorios urbanos y rurales (Zudañez, Mojocoya, Sucre, Potosí, Mojinete, San Pablo de Lípez, El Alto, La Paz, Santa Cruz de la Sierra, San Julián y Urubichá) del país, donde se desarrolla el proyecto.



Estos diagnósticos han permitido caracterizar las necesidades, vocaciones y potencialidades económico productivas de cada territorio; analizar las brechas existentes en género, discapacidad, interculturalidad y sostenibilidad ambiental; identificar el estado de las cadenas productivas existentes en cada territorio; analizar la viabilidad de las vocaciones y potencialidades productivas y económicas identificadas, así como la propuesta de ofertas formativas en relación a las vocaciones y potencialidades definidas. Todo ello sirve de base y da elementos suficientes para potenciar el desarrollo local en cada territorio.

Hoy en día, la Educación Técnica Tecnológica Productiva se revaloriza en estos tiempos de crisis social y económica que estamos viviendo a causa del Covid-19, porque es una formación más corta, requiere menos inversión económica, permite desarrollar los proyectos de vida de los jóvenes mujeres y hombres, responder a demandas y necesidades del sector productivo, accediendo al mercado laboral, o mediante el desarrollo de emprendimientos que buscan potenciar el desarrollo productivo del país para salir de la crisis.