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El diseñador de modas Luis Daniel Ágreda está dando las últimas puntadas a su nueva colección llamada Santo Corazón 1760, que también da nombre a un corto documental para difundir el trabajo de una tejedora de dicha población chiquitana. Las prendas y el video se presentarán el martes 18 de mayo, en Café Lorca, ante representantes de instituciones culturales regionales y nacionales. El jueves 20, en el mismo lugar, será el turno de los influencers y críticos de moda, que podrán apreciar esta propuesta.

También habrá una exposición de fotografías que muestra el trabajo creativo de Reyna Cayú, una tejedora que se resistió a ser arrastrada por la modernidad y se quedó en su pueblo produciendo de manera ancestral sus tejidos. Hasta hace poco ella era la única mujer que hacía ese trabajo en Santo Corazón, hace poco se incorporó otra trabajadora, que la acompañará y se dedicará a este oficio.  



La colección de moda, que tiene los colores y las formas de la Chiquitania
, estará expuesta al público en general hasta el domingo 30 de mayo, con ingreso libre, de 9:00 a 21:00, siguiendo las normas de bioseguridad.

Ágreda realizó una investigación de campo y visitó varias veces la Misión Jesuítica, que está situada en la provincia Ángel Sandoval de Santa Cruz. Recorrió sus calles de tierra, conversó con los pobladores con quienes comió majao y tomó chicha, escuchó su música y escuchó las leyendas del lugar que le contaron.

La tejedora chiquitana le mostró la manera en que trabaja, cómo tiñe y seca los hilos de algodón, los entrelaza para ir formando los telares y le enseñó algunas técnicas ancestrales de costura. 



Tony Suárez estuvo a cargo de los fotos que se verán en la muestra, Milton Sosa es el filmaker y Eduardo Suárez vio la dirección de arte.



El propósito del proyecto es poner en valor, conservar y comunicar el trabajo de las tejedoras de Chiquitos. El diseñador dice que la crisis afecta muchos a estas poblaciones, más aún con la pandemia. Muchas personas han dejado sus casas y oficios, y se han venido a Santa Cruz de la Sierra en busca de mejores días. 



Sin embargo, los pobladores están dispuestos a quedarse en su tierra y seguir produciendo si hay un mercado donde puedan vender sus productos. 

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