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Si abren el perfil de Instagram de Sylvester Stallone, lo primero que encontrarán es un señor que no aparenta 75 años (Nueva York, 1946) que porta dos pesas enormes hasta alcanzar un saco de boxeo y lo aporrea para después sonreír a la cámara.

Sí, es Sylvester Stallone, el protagonista de leyendas del cine como Rocky o Rambo y que parece que podremos volver a escuchar en la voz de la versión original del personaje de King Shark, en el Escuadrón Suicida, la nueva película de DC Comics y Warner Bros dirigida por James Gunn. 

Aunque los fans de Rocky estarán también de enhorabuena al saber que Stallone está reeditando Rocky IV, con imágenes inéditas –aquella mítica cinta en la que Rocky peleaba con el ruso Drago– y que promete ser mucho mejor que la versión de 1985.

Pero mientras todo esto sucede, estos días Sylvester Stallone, que cumplió medio siglo el año pasado en el mundo del cine –con más de 50 películas a sus espaldas– sigue dando que hablar en las redes sociales. 

Sus perfiles los siguen más de 13 millones y medio de personas y en ellos pueden verse desde sus encuentros con Arnold Schwarzenegger –al que confiesa que llevaba sin ver un año por la situación sanitaria– hasta los vídeos de su hija Sophia, o las fotos de su pasado cumpleaños, el 6 de julio, rodeado de su tercera mujer y sus hijas. Todos tienen miles de likes.

La vida de Sylvester Gardenzio Stallone no fue nada fácil. Su familia contaba con pocos recursos. Su madre, Jackie Stallone, una famosa trapecista, bailarina, propietaria de un gimnasio de lucha libre femenina, astróloga… murió el año pasado a los 97 años. 

Y su padre, Frank Stallone, un peluquero bastante menos popular que ella –al que en numerosas ocasiones acusó de malos tratos– era un hombre duro, del que Stallone solía decir: "Mi padre me trataba como le habían educado a él, con un puño de hierro. Y se comunicaba mediante bofetones en la boca”.

Nacido con un problema de inmovilidad en la parte inferior izquierda del rostro –por el uso de los fórceps durante el parto– esto le provocó que durante gran parte de su infancia el pequeño Sylvester sufriera bullying por su particular manera de hablar y que también, al comienzo de su carrera como actor, fuese rechazado en muchas ocasiones por este problema. 

Expulsado de varios colegios –relata el actor que hasta en 14 ocasiones– encontró en el fútbol y en el deporte la manera de canalizar su energía y su rabia, y a través de él consiguió una beca. Su vida siempre ha sido un claro ejemplo de lucha. “No soy la persona más talentosa, ni la más guapa, ni la más inteligente pero he tenido éxito porque no me he rendido y lo he intentado una y otra vez”.

Decidió estudiar cine en Miami. Contaba con tan poco dinero que, a principios de los años setenta, para pagarse las clases, trabajó de actor porno en The Party at Kitty and Stud's. No sería hasta que escribiera él mismo (y para él mismo) el guión de Rocky –según cuenta, inspirado en el combate mítico de 1975 entre Muhammad Ali y Chuck Wepner,– que logró encandilar a John Avildsen, director que adaptaría el texto y que trataría de sacarlo del papel protagonista –aunque Sylvester se mantuvo firme–. 

Con esta película obtendrían tres Óscar –uno de ellos al Mejor Guión– entrando a Hollywood por la puerta grande. A partir de ahí, todo (o casi todo) fueron éxitos profesionales convirtiéndose en el actor más afamado de los 80 y 90 en las películas de acción.


Y aunque Rocky Balboa y John Rambo le han reportado suculentos beneficios –cuenta con un patrimonio que ronda los 400 millones de dólares– no es solo el cine lo que le ha hecho contar con una de las mayores fortunas de Hollywood. También con el negocio inmobiliario ha conseguido importantes sumas de dinero. Veamos en qué lo gasta.

Beverly Hills, La Quinta y Palm Beach


Hace unos días el actor dinamitaba el mercado inmobiliario de Beverly Hills al ofrecer su mansión en venta por 130 millones de dólares, el precio más caro de la historia de este exclusivo barrio, aunque luego progresivamente ha ido bajando el precio hasta dejarla en 70 millones sin que aún haya aparecido un comprador. 

Ubicada en Beverly Park, con toda la ciudad de Los Ángeles a sus pies, y construida al más puro estilo celebrity –esto es, con toques mediterráneos y enormes jardines– la casa cuenta con 1,5 hectáreas en las que se levantan la casa principal, repleta de referencias a su carrera cinematográfica; la de invitados, la espectacular piscina infinity, el spa y gimnasio, la sala de cine, el garaje con espacio para ocho vehículos y su estudio de arte.

Además, desde la casa principal y la piscina –donde una escultura recuerda su personaje en Rambo– las vistas de la ciudad son de infarto.

Pero el año pasado también puso en venta su casa de La Quinta, por 3,5 millones de dólares, que usaba como refugio de vacaciones y que antes perteneció a Tom Cruise. 

El año pasado compró su nuevo complejo residencial en Palm Beach, por 32,8 millones de dólares, para disfrutarlo junto a su tercera mujer, la ex modelo Jennifer Flavin y sus hijas. A orillas de un lago, con acceso a playa privada y rodeado de grandes palmeras, entre sus vecinos se cuentan Jon Bon Jovi, Rod Stewart, Ariana Grande y algunos multimillonarios rusos.

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