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Eran días negros y los pobladores lo confirmaban cada vez que el doblar de campanas se escuchaba hasta el último rincón, dando aviso de que el coronavirus se había llevado una vida más, dejando luto, miedo y dolor en las familias.

La escalada de contagios llegó a San José de Chiquitos a finales de mayo, mucho antes de lo que se esperaba, y la tormenta se mantuvo hasta finales de junio.

No obstante, hoy este municipio, cuna de la cruceñidad, respira más aliviado porque ha logrado contener la expansión del virus, gracias a una estrategia conjunta, que incluyó el rastrillaje casa por casa, la dotación gratuita de medicamentos, el seguimiento a los grupos vulnerables y que se puso en marcha con la participación de toda la institucionalidad josesana, vecinos y empresarios.

Según información que maneja el municipio, actualmente los contagios prácticamente se han detenido y desde hace dos semanas no hay pacientes hospitalizados en la sala de Covid-19. Los datos muestran una caída en la curva epidemiológica que trae esperanza a los moradores. De 30 muestras tomadas entre el 1 y 16 de septiembre, solo una dio positivo al virus y, es ahora, el único bajo aislamiento.

La situación es muy distinta a la que ocurría entre el 20 y 30 de mayo, cuando de 20 pruebas tomadas, 15 daban positivo y solo cinco daban negativo.

Basado en esos datos, el alcalde de San José de Chiquitos, Germaín Caballero, es categórico al manifestar que el municipio ha logrado el control de la enfermedad y adelanta que, si hasta fin de mes no aparecen más casos, San José será declarado municipio libre de Covid-19.

El burgomaestre confía en que esto va a ocurrir, toda vez que el afectado es un funcionario de salud que está cumpliendo a cabalidad con el aislamiento, además que las brigadas han continuado con el rastrillaje urbano y no han encontrado sospechosos.

Los contagios

Si bien el 17 de marzo, la institucionalidad josesana ya había decidido implementar un plan de contención del coronavirus, los pobladores veían al virus como una amenaza lejana y no fue hasta el 20 de mayo cuando se prendieron las alarmas: las autoridades informaban sobre el primer caso positivo de Covid-19 en San José, que correspondía a un policía, que fue de relevo a dicha localidad, portando sin saber el virus. Acabó falleciendo en la capital.

De ahí, en menos de 30 días se registraron 92 contagios, además de la muerte de 16 personas de forma consecutiva, por la gravedad de sus cuadros.

Las camas hospitalarias se llenaron y el miedo se apoderó de la gente. Llegó un momento en que las 15 camas habilitadas en la sala para pacientes con coronavirus apenas daban abasto para la cantidad que llegaba en busca de atención médica.






No había tiempo que perder

Hasta entonces el plan de contención estaba en su segunda fase (con el control del nexo epidemiológico), pero una vez que la tormenta epidemiológica llegó, se activó la tercera fase: de combate al virus, lo que implicó una gran movilización, en la que participaron autoridades, personal de salud, instituciones, voluntarios, empresarios y vecinos.

Lo primero que hizo fue conformar brigadas, con la participación de más de 250 personas, entre personal médico y voluntarios, para salir a los barrios a hacer un rastrillaje casa por casa, a fin de detectar casos sospechosos e iniciar tratamientos, esta vez sin esperar las pruebas de laboratorio.

Se habilitó un hotel para aislar a las personas que no tenían condiciones para cumplir con el aislamiento en casa.

Se hicieron listas de los nombres de los pobladores que estaban dentro de los grupos de riesgo para hacerles un seguimiento personalizado.

El doctor Dember Áñez, director del Hospital Municipal Bernardino Gil Julio, destaca el compromiso del personal de salud con el rastrillaje y la atención de los pacientes. Además, que se habilitó un centro de llamadas para brindar información y orientación las 24 horas sobre lo que se debía hacer en caso de presentar síntomas.

Con respecto al tratamiento, el Gobierno Municipal se encargó de proveer de forma gratuita medicamentos para tres esquemas: uno para pacientes leves, otro para moderados y otro para graves. Además de los tratamientos convencionales, la Alcaldía impulsó tratamientos alternativos.

El plan también contempló la realización de pruebas rápidas, como tamizaje, las cuales fueron donadas por ganaderos y agricultores de la zona. La solidaridad también se hizo presente con donativos de respiradores, tipo mambú, que sirvieron para fortalecer la atención de los pacientes graves.

La concienciación

La participación y compromiso vecinal fue otra de las claves para la contención del virus. El Control Social, a la cabeza de su presidenta, Vanesa Barrancos, además del apoyo de vecinos, se encargó de llevar información clara sobre las medidas de bioseguridad y sobre las medidas adoptadas por el Centro de Operaciones Municipal (COEM).

“Todo esto es el resultado de un conjunto de acciones que, de manera oportuna y responsable, se fueron tomando desde la institución local, aglutinada en el COEM”, indica el burgomaestre, al resaltar la participación de todos en el control del virus, lo que también ha permitido ampliar de a poco el desconfinamiento. El director del hospital pide no bajar la guardia en las medidas de bioseguridad.

La Alcaldía apostó por el tratamiento alternativo, con dióxido de cloro

San José de Chiquitos es uno de los municipios que ha introducido el uso del dióxido de cloro en su protocolo de atención a los pacientes graves de coronavirus.

De hecho, el alcalde municipal, Germaín Caballero, atribuye a este producto parte de los avances en el control de la expansión del virus en ese municipio.

Según el burgomaestre, el producto químico comenzó a ser aplicado el 22 de junio en un paciente que estaba en estado grave y se recuperó. Luego, el 30 de junio, el Centro de Operaciones Municipal (COEM) aprobó su uso protocolizado, lo que fue homologado a través de un decreto edil, el 3 de julio.

La norma municipal no avala la automedicación, pero da luz verde al uso de este compuesto químico bajo prescripción y seguimiento médico, además bajo consentimiento informado.

En Bolivia existe una ley nacional que autoriza la venta y utilización del dióxido de cloro, como tratamiento del coronavirus. Sin embargo, las entidades sanitarias, como el Ministerio de Salud y la Agemed no avalan su uso y, por el contrario, alertan que no existe evidencia científica sobre los efectos curativos contra la enfermedad.

Asimismo, el Ministerio de Salud advierte sobre los riesgos para la salud, basado en alertas del Comité Científico Nacional del Covid-19 y otras entidades científicas y médicas que han emitido pronunciamientos en este sentido.