Escucha esta nota aquí

80 velas prendidas acompañarán la celebración religiosa por el Día de los Difuntos en Guarayos. Cada una de ellas recuerda a un vecino fallecido durante la pandemia por coronavirus. Este año, en Ascensión, capital de la provincia Guarayos, las visitas de familiares a los cementerios estarán marcadas por las normas de bioseguridad.

San José de Chiquitos

En San José de Chiquitos, las familias que visiten a sus difuntos en los cementerios municipales deberán hacerlo de acuerdo al número de su cédula  de identidad, tanto el domingo 1 de noviembre como el 2 de noviembre. De este modo, las terminaciones del 0 al 4 disponen dos horarios de visita (de 6:00 a 12:00 y de 18:00 a 22:00) mientras que los terminados entre 5 y 9 podrán ingresar en otros horarios alternos (de 12:00 a 18:00 y de 22:00 a 2:00).

Otras disposiciones que tiene como objetivo resguardar la salud de los visitantes son el uso de barbijo, la utilización de alcohol en gel y la restricción al acceso de cementerios de menores de edad y de personas de la tercera edad.

Al igual que en la mayoría de los municipios, también se prohíbe el ingreso de bebidas alcohólicas y de alimentos. Esta medida contrasta con la tradición de velar las tumbas durante la noche de Todos Santos mientras se comparten masitas con las personas que rezan al difunto.

Cuatro Cañadas y Yapacaní

En Cuatro Cañadas, así como en otros municipios cruceños, cada vez es más frecuente ver costumbres andinas practicadas por la población. En los mercados se observa venta de tantawawas y otras masitas, que sirven para armar los banquetes con bebidas y comidas que en vida gustaban al difunto.

Según la tradición andina, las almas vienen a visitar a sus seres queridos vivos, por ello,  desde la noche del 1 de noviembre y durante todo el día siguiente, Día de Difuntos, los familiares se trasladen a los cementerios para recordar a sus seres queridos fallecidos.

El padre Arturo Bergamasco, párroco de Yapacaní, recuerda que son dos días para recordar la partida de los seres queridos. “El domingo 1 de noviembre es fiesta de Todos Santos, celebramos a quienes ya están en la casa del Padre y recordamos a los que han muerto en la gracia de Dios; y el 2 de noviembre llamamos el día de la conmemoración de los fieles difuntos donde rezamos para que nuestros muertos sean salvos y nuestras oraciones sirven para que sean purificados”.

La pandemia del Covid-19 ha repercutido en un aumento de decesos y, por tanto, en una saturación de los camposantos. En Yapacaní, se considera que unas 70 personas han fallecido en los últimos meses, aunque solo 24 fueron confirmados por Covid-19, mientras que el resto está considerado como sospechoso. Lo mismo ocurre en Guarayos, donde se registra entre 80 y 100 fallecidos durante la cuarentena.

Vallegrande

Vallegrande se alista también para la celebración del Día de los Difuntos. Es una ocasión propicia para la reunión de las familias y compartir recuerdos vividos con parientes y amigos que ya dejaron este mundo.

El municipio vallegrandino cuenta con dos cementerios en el núcleo urbano y otros en las comunidades rurales. Las familias llegan a los cementerios con mesas, sillas y canastos de masitas que han sido preparadas para ser entregadas a los rezadores de todas las edades que se reúnen frente a las tumbas o mausoleos. Rezan el Padre Nuestro, Ave María y Glorias, mencionando el nombre de los difuntos.

Ocasionalmente, se nota la presencia de abuelas vallegrandinas que rezan como les enseñaron sus padres, es decir, con oraciones cantadas, replicadas con una conmovedora devoción. En los últimos años, en la plazuela de los mercados se presenta la feria que ofrece flores naturales y las elaboradas artesanalmente.

Misas en Santa Cruz

El arzobispo de Santa Cruz, monseñor Sergio Gualberti presidirá la misa por los fieles difuntos que se celebrará en la Basílica Menor de San Lorenzo (catedral). La celebración eucarística será concelebrada por los obispos auxiliares, monseñores Braulio Sáez, Estanislao Dowlaszewicz y René Leigue.

La eucaristía se celebrará en memoria  de todos los fieles difuntos,  sacerdotes, obispos, arzobispos y el cardenal Julio Terrazas, hombres de Dios que entregaron su vida al servicio de la Iglesia católica en Bolivia y que hoy están gozando de la plenitud del Reino.