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Un niño de seis meses tendrá que ser enviado a un hogar para vivir bajo la protección del Estado al no haberse encontrado ningún familiar que asuma el rol de familia ampliada. 

Se trata del bebé que hace unos dos meses estuvo a punto de ser victimado con una pala en una tumba de casi un metro de profundidad que había cavado su propia madre.

La jueza tercero de la Niñez y Adolescencia, Evelin Pai, después de un análisis y valoración del caso complicado, dictaminó medidas de protección para que el pequeño sea trasladado a un hogar bajo el cuidado de profesionales para que lo cuiden, le suministren todas las atenciones como alimentación digna, vestimenta, ayuda sicológica, educación y otros servicios que le beneficien para su desarrollo.

La juzgadora, asimismo, determinó que la Defensoría de la Niñez y Adolescencia deben realizar seguimientos permanentes en el caso para asegurar que este niño que ha sufrido el abandono de sus familiares tenga un crecimiento con dignidad de todo ser humano.

El fallo también alcanza para la madre. La jueza Evelin Pai, dentro de sus medidas de protección ordenó que la madre sea sometida a permanentes terapias sicológicas al haberse inicialmente evidenciado que padece de trastornos mentales.

Se salvó de la muerte

La triste historia del bebé se remonta a unos dos meses cuando en un humilde hogar del Plan Tres Mil, vecinos evitaron de manera oportuna una muerte cruel.

Las diligencias elaboradas por agentes de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv) en coordinación con la Fuerza especial de Lucha Contra el crimen (Felcc), señalan que acudieron al lugar ante la alerta de vecinos. 

Una mujer que vive al lado, de pronto vio a un niño expuesto al sol afuera de la casa durante más de una hora. Ahí reclamaron a la madre por qué ponía en riesgo la integridad del niño.

La mujer levantó a su hijo y poco después apareció con una pala, cavó un pozo y de pronto metió al niño a una especie de sepultura. 

La vecina y otros vivientes observaron que levantó una pala y accionó como para asentarla con fuerza en el cuello del bebé y en ese momento los vecinos intervinieron a gritos y evitaron que la mujer cometa una fatalidad. El niño fue arrebatado sano y salvo de la madre y entregado a las autoridades para su protección.

Durante las investigaciones las autoridades del Ministerio Público y de la Defensoría de la Niñez determinaron que la mamá padece de trastornos mentales, por lo que extendieron certificaciones y recomendaron que el niño debe estar alejado para que su vida no esté en peligro.

Tras el fallo de la jueza, la madre que también atentó contra otro de sus hijos menores tendrá que ser sometida a terapias para, finalmente, ser llevada a un centro para su tratamiento.


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