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En pleno repunte de casos de coronavirus la ciudad se llena de zonas donde los boliches atienden sin horario ni restricciones. “Aquí los bares, rockolas y boliches atienden de lunes a lunes”, dicen casi en coro un grupo de vecinos de la UV.114 que abarca la Radial 13.

Los vecinos son testigos de la imprudencia de muchas personas que sin remordimientos acuden a estos lugares, sin medir las consecuencias del contagio del virus que en el país ya ha enfermado a más de 300.000 personas y ha cobrado la vida de más de 13.000 pacientes.

Los vecinos de este sector apuntan que no es nada raro ver que a mitad de semana las jovencitas ingresen a un local que se oculta bajo vidrios oscuros y un foco rojo en el ingreso.

Antes vendían pollos, ahora funciona como otro tipo de negocio”, agrega una de las dirigentes que muestra una decena de copias de cartas enviadas a las autoridades municipales para pedir que refuercen los controles.

El dirigente del barrio 26 de Abril Sur, Sixto Chuquimia, reconoció que durante al menos cuatro meses de la pandemia la zona estuvo tranquila, pero hace meses que todo volvió el mismo bullicio de antes”.

“Aquí usted viene lunes, martes, o cualquier día, a eso de las 10:00, y hay gente saliendo borracha de algún boliche”, agrega otra vecina.

Esta situación se repite en varias zonas de la ciudad y solo necesita esperar que sean las 20:00 horas, para ver que los negocios nocturnos abren sus puertas y los clientes comienzan a copar las mesas.

Esto también se da en pleno centro de la ciudad, donde los fines de semana los boliches atienden y generan aglomeraciones.

Muchos de los locales funcionan en espacios reducidos, por eso optan por desdoblar sus ambientes y copar las aceras.

El último decreto municipal sobre la cuarentena tenía vigencia hasta el 30 de abril. Establecía que la circulación, entre lunes y viernes estaba permitida las 24 horas, pero los fines de semana solo de 5:00 a 23:00.

Toda la semana está prohibido el funcionamiento de boliches, rockolas u otra actividad nocturna. La sanción para los infractores es cierre definitivo de negocios.

Proliferación

Sobre el cuarto anillo, zona avenida Primavera, en solo dos cuadras hay al menos siete negocios nocturnos. En uno de ellos hay un foco encendido en el ingreso, donde hay tres jóvenes consumiendo bebidas. Al lado hay un letrero de otro negocio que se lee “Diosas”, y eso también atrae a muchos clientes casuales, pero en el ingreso solo hay una joven sentada. Por la zona pasan algunos comerciantes que a esa hora se retiran del mercado que está próximo de la zona.

A metros de este lugar, el pasado miércoles los vecinos de la UV 114 instalaron un bloqueo exigiendo la construcción de un rompe muelles, pero su pedido recurrente es el cierre de los boliches nocturnos de la zona.

El dirigente vecinal Chuquimia explica que de estos negocios salen con frecuencia personas con dificultades para trasladarse por el estado de ebriedad, por lo que por la zona con frecuencia también hay accidentes de tránsito. “Hay choques y personas atropelladas con frecuencia”, remarca.

Agrega que en la zona funcionan más de una veintena de rockolas desde hace varios años, pese a que en ese sector hay mercados, unidades educativas y clínicas.

“Queremos una solución definitiva. No entendemos por qué algunos establecimientos tienen licencias de funcionamiento sabiendo que por esta zona transitan niños”, cuestiona.

A pocos metros hay una patrulla haciendo la ronda en la zona, pero no para realizar controles sobre el funcionamiento de boliches nocturnos, sino para pedir a los vecinos que levanten el bloqueo y faciliten el tránsito de vehículos.

A dos cuadras de la protesta hay una rockola abierta. Tiene las dos cortinas metálicas levantadas y en su interior, en medio de poca luz, hay una decena de jóvenes en una sola mesa consumiendo bebidas alcohólicas.

Otro boliche, ubicado a dos viviendas del lugar, también está funcionando y tiene sillas y mesas listas para los clientes, aunque a las 21:00 todavía no llegan.

Un transeúnte, con las bolsas del mercado en mano, comenta que “en otros lugares de la ciudad no pueden dormir por el ruido de estos boliches dos días a la semana. Nosotros no podemos de lunes a lunes. Hay días en los que las personas salen en plena mañana, borrachos, de estos comercios”.

En otro sector de la ciudad, en la avenida Che Guevara y la 6 de Febrero hay otro comercio abierto. Allí estaban más de 15 jóvenes consumiendo bebidas alcohólicas. Cuatro de ellos ocupan sillas ubicadas sobre la acera y sin ningún temor se abrazan en medio de la tupida conversación.

En la Villa Primero de Mayo, en la avenida 16 de Julio, también hay al menos cinco rockolas atendiendo. Un poco más al centro, en pleno primer anillo a dos cuadras de la avenida Isabel La Católica, son apenas las 18:00 y ya hay tres negocios abiertos.

El presidente de los Vecinos del Centro Histórico, Guido Landívar, describe la situación en dos palabras “es todo un caos”.

Agrega que en los últimos meses no hay controles para frenar el funcionamiento de estos boliches. “Todo está igual que sin pandemia, jóvenes que los fines de semana se salen a beber a la calle. Inclusive está peor que antes”, remarca.

El fin de semana pasado se difundió un video en el que se observa a decena de jóvenes salir corriendo de un boliche tratando de huir de un patrullaje de la Policía.

Controles

La alcaldesa interina saliente de Santa Cruz de la Sierra, Angélica Sosa, señaló que los últimos meses reforzaron los operativos nocturnos para evitar las aglomeraciones que generen más contagios. Sin embargo, expresó que “están jugando al gato y al ratón que estos negocios que son clausurados, pero se dan modos para volver a abrir”.


Explicó que en los últimos meses se destinó más de dos mil funcionarios para realizar distintos controles en la ciudad.

El alcalde entrante Johnny Fernández, indicó que se está elaborando un plan para contener la pandemia en la ciudad, pero sin dejar sin trabajo a ningún sector.

Esta falta de control nocturno y la afluencia a locales nocturnos preocupa al personal de salud, pues este mes el departamento cruceño superó los 110.000 contagios acumulados.

 Cuidados

El médico Carlos Bernachi remarca que el relajamiento de las medidas de bioseguridad no solo se registra en estos negocios, sino que se vive de la misma forma en reuniones familiares.

“Dejar de reunirse entre familiares y amigos es muy difícil, por no decir imposible. Esta puede ser una forma de transmisión muy frecuente, ya que allí nos relajamos, compartimos una comida o bebida, dejamos de lado las preocupaciones, nos quitamos el barbijo, nos reencontramos, nos amamos y, sin darnos cuenta, olvidamos que el virus aún existe. Cuando se produce algún contagio despertamos a la triste realidad, y reaccionamos con un desmedido afán por negar la transmisión. Cuando alguien se contagia en una reunión privada, prefieren ocultarlo para no ser discriminados, ni criticados. Esto origina una falsa sensación de seguridad y la pandemia continúa avanzando; ya no solo en las calles, sino en el interior de los hogares; sembrando luto, dolor y lágrimas”, lamenta.

El gerente de Epidemiología del Servicio Departamental de Salud (Sedes), Carlos Hurtado, señaló que lamentablemente la población relajó el uso de las medidas de bioseguridad, por lo que todos los fines de semana tienen reportes de fiestas o actividades en las que se incumple las medidas de bioseguridad y todo esto puede agravar más la saturación de los hospitales.

El presidente del Colegio Médico Departamental, Wilfredo Anzoátegui, señaló que hay descontrol en toda la ciudad, no solo en boliches sino también en mercados y otros espacios públicos, lo que deriva en el incremento de casos. Ante ello, remarcó que es necesario que las nuevas autoridades analicen una cuarentena rígida en la que la población transite solo con número de cédula de identidad. 

Álvaro Castillo, de la Unidad Urbana de Bomberos y Rescate (UUBR), remarcó que una de las razones para la que se incrementen los contagios es el aumento de reuniones. “Hay boliches que atienden de lunes a lunes, podemos mencionar muchos”, remarcó.

Un sector golpeado

El dirigente de la Asociación de Bares y Boliches, Juan Carlos Nina, explicó que al menos un 30% de sus afiliados decidieron cambiar de rubro debido a las limitaciones que tienen desde el inicio de la pandemia.

En el centro de la ciudad, a través de su página oficial, la Taberna Moe es una de las que anunció su cierre.

“Nos entristece tener que postear este mensaje, pero las circunstancias nos obligan, esperamos que esta situación se revierta pronto, y nos podamos reencontrar”, se lee en parte del texto de anuncio de cierre.

Uno de los negocios que atiende con normalidad entre semana



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