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Tenía miedo de salir de ahí y también miedo de quedarme ahí. Me costó mucho, pero valió la pena”, cuenta Mariela, nombre ficticio, después de siete años de la última vez que sufrió violencia física de parte de su ex pareja.

Además del vínculo afectivo, dice que una situación que la limitaba para poner freno a la agresión era que ella y sus hijos dependían económicamente de su atacante.

Hoy ella se solventa sola, al igual que sus hijos, y se volvió activista en su barrio, aconseja, guía a las mujeres que son víctimas de este tipo de circunstancias.

Hoy es el Día internacional de Eliminación de la Violencia Contra la Mujer y este año en el mundo se impulsa la campaña denominada 16 días de activismo contra la violencia de género, iniciativa que comienza hoy y que convoca a la acción.

Como recordatorio, en estos días se organiza un rastrillaje casa por casa en el Plan Tres Mil para detectar casos de agresiones contra la mujer.

La actividad es impulsada desde el Legislativo Municipal por la concejal Lola Terrazas, que preside la Comisión de la Niñez, Adolescencia, Género y Asuntos Generacionales y que, junto a otras concejales y a la universidad estatal, prestan atención especial a uno de los distritos con más altos índices de violencia.

El proyecto se denomina Mi Comunidad y mi Familia Segura, que se extenderá hasta julio de 2022. La coordinadora, Mary
Villagómez, explicó que este trabajo lo integran 80 personas apoyadas por estudiantes de Psicología, Trabajo Social y otras carreras que están en capacitación y que en los próximos meses recorrerán entre 40 y 70 barrios próximos a la plazuela de El Mechero.

Villagómez indicó que se está capacitando a los estudiantes, que con antelación participan de simulacros de entrevistas para desarrollar técnicas que permitan entender el lenguaje corporal e identificar cuando una persona miente.

La violencia y la justicia

Mariela cuenta que pasaron más de cuatro años desde que comenzaron las agresiones físicas hasta que decidió denunciar a su entonces esposo.

La decisión no la tomó sola, una de sus hijas un día le dijo: “Prefiero que te separes y seas feliz a que vivas sufriendo y que te maltraten”.

Ella intentó llevar el caso a la justicia, pero las demoras y burocracia hicieron que desista; dejó el proceso cuando consiguió que le fijen medidas de protección. “Lo pude superar y seguir adelante, quiero decir que sí se puede”, da esperanzas.

Una situación similar pasó Lucía (nombre ficticio). Cuando comenzaron las agresiones, ya no tenía hijos menores de edad, pero no ponía freno por temor a estar sola a los 50 años. Sin embargo, tuvo el apoyo de su familia y cuando empezó el proceso se fue a vivir unos años a Cochabamba. Luego retornó y ahora es guía en un club de madres de su barrio.

En la Casa de la Mujer, Mirian Suárez reconoció que superar la violencia es un proceso largo. “Hay mujeres que tardan 20 años, pero según estudios el promedio es entre cinco y 10 años. Aunque ahora, por la mayor difusión de derechos, las mujeres buscan ayuda a la primera”, celebra.

Lety Tordoya, abogada del colectivo Mujeres Creando, confirmó que muchas veces para que una mujer salga de las agresiones deben pasar años, y en la mayoría de los casos las instituciones públicas no brindan apoyo.

Agregó que a menudo las mujeres desisten del proceso legal porque es moroso y costoso, por lo que se ven obligadas a llegar hasta que se fijan las medidas de protección.

Citó como ejemplo un caso que atiende actualmente, pero que inició en 2015; hasta ahora no hay fecha de finalización.

“La violencia no es solo una cuestión de clase social, de ingresos económicos, pues sucede igual a mujeres con trabajo e independientes”, resaltó.

Cifras que alarman

Pese a las iniciativas para detectar y frenar los casos, los índices de violencia siguen azotando a la sociedad. Prueba de ello es que Bolivia, de enero a octubre de este año, alcanzó los 90 feminicidios a causa de la violencia machista, según un reporte de la Fiscalía.

Los tres departamentos con mayor índice de feminicidios son La Paz, con 33; Santa Cruz, con un acumulado de 14; y Cochabamba, con 14, regiones que conforman el eje central del país y que son las más pobladas, mientras que en las restantes seis, los reportes de esos crímenes oscilan entre 1 y 8.

A esto se suma que, solo en la Casa de la Mujer, cada año atienden al menos 2.000 casos de violencia de género. Sin embargo, la cifra de vulneración de derechos es mayor, pues existen otras instituciones que también se dedican a atender estas situaciones de violencia de género.

De acuerdo a las Naciones Unidas, en Bolivia un 70% de las mujeres sufre algún tipo de agresión durante su vida.

Denuncias y actividades

En la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv), el capitán Cristhian Sanjinés resaltó que atienden las 24 horas y que la línea de WhatsApp -que tienen habilitada hace cinco meses para recibir denuncias- les permitió prevenir que hechos de violencia se agraven, pues pueden llegar en al menos 15 minutos, dependiendo de la distancia.

“A través de esta línea nos mandaron la ubicación y esto nos permitió rescatar a muchas víctimas justo cuando sucedían estos hechos”, resaltó.

Como parte de las actividades de promoción de la prevención, hoy habrá una marcha contra la violencia hacia la mujer. Partirá a las 8:30 desde la Plaza del Estudiante hasta la 24 de Septiembre,

En La Paz, el Observatorio de Género y Coordinadora de la Mujer lanzó esta semana la campaña denominada “Cuelga los cachos de macho, paridad sin peros”, que busca promover la equidad.

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