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Tiene 19 años y siempre vivió al lado de su hermana Vilma Flores Zurita, asesinada el domingo a plena luz del día y en un espacio público, por su expareja Marcelino Martínez Arenas. Es Arminda Zurita, la penúltima de los cinco hermanos y la que hasta ahora fue vista en todos los correteos, desesperada, tras la muerte de Vilma.

Cuando EL DEBER acudió a su vivienda, ella no apartaba la vista de sus sobrinos de 7 y 2 años, hombre y mujer, respectivamente, que jugaban con sus perritos. Los pequeños quedaron en la orfandad tras el feminicidio de su madre. 

Cuando empezó a hablar del futuro de los niños, la voz de Arminda se entrecortó y luego, con resolución dijo: “Asumiré el rol de madre por amor a los niños y a mi hermana. He decidido eso y pido a Dios me dé fuerzas”,  mientras se secaba las lágrimas.

Contó que su hermana sufrió y soportó sola los permanentes ultrajes de su expareja, porque cuando buscó ayuda no la tuvo. Arminda apunta ahora que Vilma está muerta aparecen muchos para hablar y lamentar.

Consciente de la nueva realidad sin su hermana, sabe que la lucha que debe librar por el futuro de sus sobrinos es dura.  “Vilma vendía sus comiditas para ayudarse a criar a los niños, lo hacía en un puesto sobre la doble vía a La Guardia, cerca donde fue asesinada. Yo le ayudaba”.

Entre sollozos, Arminda continúa mirando a sus sobrinos. Dice que la atención sobre ellos se ha duplicado desde el trágico domingo pasado y más, desde que este martes desaparecieran momentáneamente. "Yo los miro y veo en ellos a mi hermana. Son muy niños y no se han dado cuenta todavía de esta desgracia, aunque el niño de siete años parece que escuchó algo, pero todavía no llega a entender la realidad”, dice Arminda al contar que ha iniciado los trámites junto a sus hermanos para obtener la custodia de sus sobrinos.

El hermano mayor de Arminda y de la extinta Vilma llega este fin de semana de Brasil, donde vive y trabaja, y se unirá al esfuerzo de la familia para brindar todo el apoyo a los niños. 

Arminda y su otro hermano Raúl, que llegó de Cochabamba, piden a las autoridades policiales y de la Fiscalía brindar las garantías, especialmente, para su mamá de la tercera edad, que también fue objeto de agresiones por  Marcelino Martínez, que ya está preso en el penal de Chonchocoro de La Paz.

Mientras tanto, la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Humano, que dirige Sarina Banegas; confirmó su respaldo y el inicio de los trámites para otorgar la custodia de los niños a la tía Arminda.

Sarina Banegas manifestó que se está dando apoyo sicológico  a los niños y, de oficio, están iniciando los trámites de rigor para lograr la custodia en favor de Arminda.

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