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La alimentación inadecuada y otros factores como el estrés, mucha exposición al sol, el abuso de secadores, tintes y decoloraciones debilitan el cabello que tiende a resquebrajarse y verse deslucido. El cabello se vuelve frágil, quebradizo y sin brillo o excesivamente graso y se cae sin una causa aparente; dando un aspecto de descuido y falta de hidratación.


Estos síntomas revelan a un organismo cansado, anémico o con carencias nutricionales, principalmente la falta de vitaminas y minerales.


El cabello está compuesto de queratina, en un 97 %, proteína fibrosa y resistente, que el bulbo va fabricando poco a poco para incorporarla al cabello. En la raíz esta proteína estructural es todavía muy tierna, por eso los pelos jóvenes son muy finos y tienen la suavidad del plumón, en las fases posteriores del crecimiento la queratina adquiere solidez y consistencia.


El suministro de proteínas a lo largo de dos semanas nos mostrará los resultados favorables, a las 8 horas ya el cabello empieza a mejorar, aunque los cambios no sean perceptibles a la vista.


Alimentos especiales

Las proteínas

• Necesitan, sin embargo, una buena digestión y un nivel de acidez en el estómago. Colocar limón a las carnes o algún cítrico para mejorar su digestión y el aprovechamiento de las proteínas. Es importante la vitamina B6, el motor del metabolismo de las proteínas, abundante en: semillas, frejoles, trigo y espinaca.


La cistina

• Es imprescindible para el cabello; en nuestro metabolismo se halla combinada en forma de diversos aminoácidos. El principal responsable del brillo del pelo es la cistina. La yema de huevo es rica en cistina y en otros 2 aminoácidos que fijan el azufre, la metionina y la taurina. Alimentos ricos en proteínas: las carnes, los quesos magros, los frejoles e incluso las hortalizas. Deben acompañarse con vitamina C y las frutas cítricas. La ausencia de estas la cistina se descompone quitando la fuerza y el brillo al cabello.


Las enzimas

• Los cabellos para mantener su color necesitan especiales aportaciones colorantes y protectoras para contrarrestarla degradación a causa, especialmente, del estrés. Las enzimas que activan el color necesitan la presencia de zinc, oligoelemento muy abundante en los cereales integrales. Sin embargo, debido al uso intenso de pesticidas, los cereales dan granos pobres en zinc. De ahí que sea aconsejable suplementarse con este mineral.


Vitaminas del grupo B

• Conservan el color del cabello, e incluso permiten devolvérselo si ha encanecido prematuramente, son el ácido para amino benzoico (PABA), el ácido pentatónico, la vitamina B3 y ácido fólico. Claro, es necesario tener buena flora bacteriana para la formación de ácido fólico en el intestino. La vitamina PABA es el restaurador más eficaz cuando el cabello empieza a perder color; la contienen: hígado, germen de trigo, levadura de cerveza y la melaza. A partir de los 40 años, el color de los cabellos lo determina el estado del intestino, y si queremos recuperar el esplendor perdido tendremos que poner en forma la flora bacteriana, vital para el buen estado de salud del cabello y de todo el organismo.

Rita Medina / Nutricionista / www.ritamedina.com 

 

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