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Juan Ramón Quintana, exministro de la Presidencia, reapareció desde su refugio en la residencia de la embajada de México en La Paz. La exautoridad del Gobierno de Evo Morales brindó una entrevista a la cadena rusa RT y señaló que, “a pesar de estar encerrados, somos más libres que nunca”.

El excolaborador del MAS sostiene que, cuando Luis Arce y David Choquehuanca asuman el mando del país, “se terminará el imperio de la impunidad y de la violación de los derechos humanos”, considerando necesaria la conformación de una comisión de la verdad que indague los hechos registrados durante el conflicto poselectoral.

La narrativa del fraude del año pasado formaba parte del golpe de Estado, entonces, estaban preparadas las condiciones para el golpe, que necesitaba una legitimación tanto interna como internacional, que estaba esperando el Gobierno de Estados Unidos, que intentó lo mismo con Venezuela y en los países de Europa del este, generar malestar en la sociedad e incendiar la calle”, explicó sobre lo vivido en Bolivia.

Respecto al nuevo mandatario electo, Quintana manifestó que “ha sido un ministro de Economía que ha tenido éxito en la tarea de construir un modelo económico alternativo al capitalista, bajo el paraguas ideológico de Evo Morales, en eso se ha destacado por la disciplina, por la orientación de la política fiscal, por la intervención del Estado en la economía, ahí Luis Arce tiene su propio papel”.

Destacó la figura de Evo Morales, señalando que “en el futuro, lo veo a Evo más bien, como el gran líder, el gran visionario, el gran articulador, el gran arquitecto para sostener al gobierno, para darle fuerza y firmeza al gobierno, y trabajar con las organizaciones sociales, preparándose para un largo ciclo de gobierno”.

El exministro consideró que se disipan los intentos de objetar los resultados de los comicios, donde el MAS ganó con más del 55 por ciento, porque, a su juicio, “no encontraron ningún elemento que sostuviera su idea de fraude”.

Junto a Quintana, otras exautoridades del Gobierno de Morales permanecen refugiadas, a la espera de salvoconductos que les permitan abandonar el país. El mandatario electo anticipó que cumplirá con ese trámite una vez asuma el poder, pese a que existen abiertos procesos judiciales por terrorismo y fraude.