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La oposición e integrantes de las Fuerzas Armadas exigen que el Senado y el Gobierno respeten a la entidad castrense y demandan su retorno a la institucionalidad.

El presidente Luis Arce posesionó a su primer Mando Militar el 16 de noviembre con la misión de recuperar la confianza de la población. Pero, 43 días después, el 30 de diciembre, posesionó a nuevos jefes militares en los máximos cargos de las Fuerzas Armadas y hasta el momento no ha enviado las listas de ascensos al Parlamento.

El Ministro de Defensa, Edmundo Novillo, en una entrevista con EL DEBER, señaló que las listas se enviarán cuando el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre el recurso de inconstitucionalidad que la expresidenta del Senado Eva Copa presentó contra el ascenso por decreto realizado durante la gestión de Jeanine Áñez.

Además, las fricciones entre las FFAA y el nuevo Gobierno quedaron en evidencia desde que se conoció la victoria del MAS en las urnas el 18 de octubre. Evo Morales acusa a los jefes castrenses de haber protagonizado un golpe de Estado que lo sacó del poder. Existe una lista de 120 jefes militares, con fotografías incluidas, supuestamente involucrados en esos hechos.

Novillo subrayó que solamente se enviará la lista de ascensos cuando se conozca la resolución del TCP. Eso ha generado incomodidad. De hecho, el senador del MAS, Leonardo Loza, quien es parte esencial de la comisión que ve este tema, se limitó a decir que “no hay nada con respecto a los ascensos”, y evitó dar mayor información. “Me informaré bien antes, señor periodista”, dijo.

Tomás Peña y Lillo, general en servicio activo, lamentó esta situación. “Las FFAA nunca han estado en una situación tan complicada para nosotros. Los integrantes del Alto Mando, son generales de mínima cuantía, de brigada. Eso hasta los comandantes de fuerza. De ahí para abajo, todos son coroneles. Es inédito”.

Para el general en retiro, la culpa de todo esto la tiene la expresidenta del Senado Eva Copa, que recibió la lista de ascensos “y no le dio la gana de proceder a los ascensos. Esa promoción quedó en veremos. Al no recibir el aval de la Asamblea, ante la ley siguen siendo coroneles”, manifestó.

Si el TCP avala lo hecho por Áñez, sí ascenderán, pero si no lo hace, “quedarán así”. Peña y Lillo manifestó que todo este movimiento es político, porque la gestión de Luis Arce busca castigar a todas las promociones de generales que estuvieron como comandantes de regimientos, que acataron las órdenes de la expresidenta de transición.

La jefa de bancada de Comunidad Ciudadana en Senadores, Andrea Barrientos, comentó que “la Cámara Alta es la instancia que define los ascensos de la Policía y las FFAA, que tienen escalafones que se tienen que respetar, pero le falta el respeto a la institución”.

En este caso, lo que se debe hacer el mando militar es enviar las listas de una vez. “El Senado rompe ese procedimiento, por órdenes del Ejecutivo, y está sometiendo un manoseo a las FFAA”.

Por ese motivo, solicitó que a la brevedad posible el oficialismo le devuelva la institucionalidad a la entidad castrense.


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