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La salud de la exmandataria Jeanine Áñez "se encuentra en un estado de estancamiento, no ha empeorado pero  tampoco mejora", informó este miércoles su hija Carolina Ribera, al denunciar una mayor presión y acoso sobre su madre por  el Régimen Penitenciario, pues desde que recibió a personeros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se han dificultado las visitas.

"Desde hace un mes hay una nueva directora del centro de rehabilitación que entorpece las visitas y otras gestiones que se requieren", comentó Ribera al explicar que el ensañamiento en contra de la expresidente se siente en nuevas restricciones para recibir visitas, un mayor control sobre los familiares que ingresan a verla e, incluso, "rebaten la comida que le llevamos" sin contemplaciones.

Áñez se encuentra recluida en el centro penitenciario para mujeres de Miraflores desde hace más de seis meses. Sobre ella recaen diversos juicios que se derivan de su gestión al frente del Gobierno transitorio.

Ribera dijo que su madre se encuentra estable, aunque no logra mejoría alguna. Todavía requiere una gran cantidad de medicamentos para evitar que su depresión ahonde las limitaciones físicas. "Ha perdido 13 kilos y mucha masa muscular, muestra dificultades para comer por la depresión, no tiene apetito", agrega antes de matizar que también evidencia un descanso irregular.

La última visita del siquiatra que atiende a Áñez se realizó la pasada semana. "Nos piden hasta dos informes antes de permitir la visita del médico", señala Carolina. El incremento de los requisitos dificulta la asistencia sistemática de los especialistas.

"Es un tema de voluntad", observa Ribera. Con la nueva directora, las exigencias son mayores. "Nosotros tenemos que firmar hasta cuatro libros de registro", apunta. Y para las visitas de otras personas, "mi madre tiene que realizar una solicitud para que la directora la valide". 

Eso sí, las visitas ajenas a la familia deben realizarse en el sector denominado 'población', un espacio compartido por otras internas y que, en opinión de Carolina, "supone un riesgo puesto que las demás internas ya han realizado un motín en contra de mi madre". Además, comentó que ella no cuenta con la movilidad suficiente para trasladarse por si sola hasta ese lugar.

Por el momento, solo los dos hijos de la exmandataria y su hermana pueden ingresar al penal para visitarla.

Sin embargo, estas restricciones contrastan con el ingreso de personas del Gobierno, que logran acceder hasta el cuarto de Áñez sin necesidad de registrarse. La presencia de su hijo impidió que los mencionados funcionarios puedan interactuar con la expresidenta. "Estas situaciones provocan fuertes crisis en mi madre", confiesa Carolina.

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