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En enero de 2011 la Asamblea Legislativa votaba por los nombres de los nuevos vocales del flamante Tribunal Supremo Electoral, integrado por Marco Daniel Ayala Soria, Agustina Dina Chuquimia, Irineo Ramírez Suna, Wilma Velasco Aguilar, Ramiro Paredes Zárate y Fanny Rivas Rojas. El Ejecutivo designó entonces a Wilfredo Ovando como su representante. Estos siete vocales estuvieron envueltos en cuatro escándalos hasta 2015 cuando renunciaron.


Desde su nominación surgieron los problemas que la oposición señalaba como el abierto cuoteo del MAS en la preselección de los nombres y las planchas cerradas que mandaron a los diputados a la hora de votar. Entonces se supo que Dina Chuquimia fue propuesta por las organizaciones de El Alto; Irineo Zuna fue cuota de los campesinos de la CSUTCB; Ramiro Paredes fue propuesto por los cooperativistas mineros, Fanny Rivas llegó por los indígenas del oriente y Wilfredo Ovando fue señalado como parte de los profesionales del MAS en Cochabamba.


La primera misión que enfrentaron fue llevar adelante la elección de jueces en el país, un hecho inédito porque también fue la primera vez que la gente votó por planchas de jueces elaboradas por el MAS en el parlamento. El informe de la OEA de entonces cuestionó la ausencia de un padrón biométrico y la definición de los habilitados e inhabilitados.


Poco después llevarían adelante su segunda tarea, el proceso de consulta previa para la construcción de la carretera por el Tipnis que fue avalado por Ovando como presidente del TSE y cuestionado por la ciudadanía.


El 2014, Wilma Velasco asumió la presidencia del TSE en reemplazo de Ovando y tuvo a su cargo las elecciones subnacionales que registraron muchas irregularidades. Para este proceso el TSE mandó a inhabilitar a todos los exdiputados titulares del MAS que fueran candidatos por otros partidos; sin embargo, los suplentes fueron habilitados.


Con esta instructiva, los parlamentarios del MAS, Rebeca Delgado, Eduardo Maldonado y Edwin Tupa fueron impedidos de participar en los comicios; pero dejaron en carrera a suplentes como Moisés Salces o Félix Martínez.


En pleno proceso electoral, en marzo de 2015, también se inhabilitó a 227 candidatos de Demócratas en el Beni y se despejó el camino para que el masista Álex Ferrier gane las elecciones como gobernador aquel año.


Las peleas


Las elecciones subnacionales se realizaron el 29 de marzo de 2015 y no había pasado un mes desde que concluyera el proceso electoral y apareció el cuarto escándalo en el TSE cuando se conoció los tuits de la vocal Dina Chuquimia.


La autoridad había retuiteado los mensajes del candidato del MAS, Guillermo Mendoza, lo que la puso contra las cuerdas entre sus propios colegas y ella denunció discriminación en su contra, asegurando que ese mensaje retuiteado se debió a que su cuenta había sido 'hackeada.


Al mes siguiente, en mayo, surgió el video en el que aparecieron el vocal Ramiro Paredes y uno de sus hombres de confianza en el TSE en una fiesta del MAS durante la campaña. Esta revelación provocó un caos institucional y la renuncia de todos los vocales


El desbande en el TSE comenzó el 25 de mayo de ese año, cuando la presidenta de esta entidad, Wilma Velasco, presentó su renuncia. El 26 Ramiro Paredes siguió el mismo camino. El 27 fue el turno del vicepresidente Wilfredo Ovando. El 28 Marco Ayala, Fanny Rivas y Dina Chuquimia presentaron sus dimisiones; el 29 Irineo Zuna fue el último en dejar el cargo y el TSE quedó sin autoridades.


Después jurarían otros siete vocales. Lucy Cruz, María Eugenia Choque, Antonio Costas, Idelfonso Mamani, José Luis Exeni, Katia Uriona Gamarra, y Dunia Sandoval, quienes también terminaron en conflicto luego de las elecciones de 2019. Los tres últimos renunciaron anticipadamente.




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