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Hace unos días, China realizó una de sus hitos más importantes en su carrera espacial, lograron elevar su primer módulo para la construcción de su propia estación espacial, gracias al cohete Long March 5 de 20 toneladas.

Sin embargo, los encargados de la misión omitieron el sistema de control de aterrizaje del cohete gigante, y ahora no se sabe en dónde terminará luego de atravesar la atmósfera de la Tierra.

La trayectoria del cohete chino mantiene en vilo al mundo mientras se aproxima a la Tierra y se espera su inminente ingreso a la atmósfera. 

Si quieres saber dónde terminará el Long March 5, existe un video en vivo en YouTube que está siguiendo su trayectoria, actualmente se encuentra cruzando Latinoamérica.

Expertos  señalaron que el Long March 5B podía caer en la superficie entre el sábado y el domingo.

El jefe de la agencia espacial rusa Roscosmos, Dmitri Rogozin, señaló que el aparato caerá al océano Pacífico en algún lugar al este de Nueva Zelanda. "El intervalo de la entrada prevista a la atmósfera (cese de la existencia) para las 02:34 del 9 de mayo (23:34 GMT del 8 de mayo,  es decir 22:30 hora boliviana), hasta las 08:28 (05:28 GMT) del 9 de mayo", escribió en Twitter.

Facundo Rodríguez, especialista en Comunicación Pública de la Ciencia y doctor en Astronomía del Instituto de Astronomía Teórica y Experimental (IATE), explicó, por su parte, que “el cohete chino Long March 5B, lanzado el jueves 29 de abril en su misión Y2 es uno de los más grandes de China y está entre los más grandes del mundo”.

Fue diseñado para llevar cargas pesadas a la órbita terrestre, en particular, para llevar el primer módulo de la nueva estación espacial China, actualmente en construcción”, aseguró Rodríguez, que también se desempeña en el Observatorio Astronómico de Córdoba.

En diálogo con Télam, el astrónomo indicó que una parte del Long March 5B se desprendió del cohete y no tiene algún mecanismo que permita guiar su caída”.

Sin embargo, destacó que “si bien no está guiado, se tiene seguimiento y nunca se perdió su posición, por lo cual se sabe en qué dirección está cayendo”.

“Esta porción que se espera que reingrese a la atmósfera terrestre en las próximas horas pesa 23 toneladas, pero probablemente se destruya totalmente, incendiándose al entrar en contacto con la atmósfera sin causar grandes daños”, sostuvo Rodríguez.

En ese sentido, observó que “podría pasar que queden algunos fragmentos más densos sin destruirse y éstos impacten con la superficie. Al no estar controlada su órbita el destino de estos restos es impredecible”.

“La incineración se produce ya que el objeto está cayendo a gran velocidad y, al rozar con la atmósfera, aumenta su temperatura hasta alcanzar miles de grados celsius y es por esto que en general terminan consumiéndose hasta que no quedan casi rastros de estos objetos o sólo pequeñas porciones”, añadió.

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