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Debido a la pandemia, la mayoría de los peruanos solo podrán ver de lejos el mar y abstenerse de tomar sol en la arena los fines de semana a partir de este viernes, justo cuando muchos pretendían darse un chapuzón en la playa por el incipiente calor.

El gobierno dictó un decreto que prohíbe bañarse en las playas de Lima, así como acostarse o sentarse en la arena, "los días viernes, sábados y domingos", aunque sigue permitida "la realización de deportes acuáticos sin contacto", como surf, vela o remo.

La policía y los servicios municipales de seguridad "velarán por el cumplimiento de lo dispuesto", dice el decreto, publicado este viernes en el diario oficial El Peruano.

La medida busca evitar aglomeraciones que conviertan a las playas en focos de contagio de covid-19 en los meses de la primavera y verano australes, en momentos en que los nuevos contagios y decesos disminuyen gradualmente en el país, en medio de temores por una segunda ola.

De lunes a jueves, los limeños podrán ir a la playa y bañarse en el mar, según el decreto, pero la mayoría solo puede acudir los fines de semana, pues los otros días debe trabajar o estudiar.

- Capital con 28 km de playas -

Además de los bañistas, el decreto afecta a cientos de vendedores ambulantes, que verán prolongados sus padecimientos en un país con 70% de informalidad laboral y en recesión como secuela de un confinamiento nacional obligatorio de más de 100 días por la pandemia.

El surf -muy popular en Perú, con unos 60.000 deportistas- estaba autorizado desde el 9 de junio, cuando todavía regía la cuarentena nacional, levantada el 1 de julio.

La restricción de los viernes y fines de semana regirá en una de las pocas capitales de América Latina que tiene un "circuito de playas" de 28 kilómetros de extensión a través de ocho municipios metropolitanos, desde La Punta del puerto del Callao, en el norte, hasta Chorrillos, en el sur.

El decreto fue dictado cuando la primavera despuntó y la inminente llegada del verano desempolva los trajes de baño y los deseos de broncearse.

En las provincias de Perú, la decisión de abrir o cerrar las playas será tomada por sus respectivos gobiernos locales, "debiendo respetar las normas sanitarias" nacionales.

La gente podrá ir a la playa en provincias "siempre y cuando" no se generen "aglomeraciones", "ni ponga en riesgo la salud de los ciudadanos", indica el decreto.

Lima tiene 10 millones de habitantes, un tercio de la población nacional, y al acercarse el verano miles de bañistas copaban las playas, a las que se puede llegar fácilmente en autobús o incluso caminando.

En todas las playas de Perú, país con 2.500 km de costa en el Pacífico, estará prohibido "el consumo de alimentos y bebidas", excepto agua, un duro golpe a comerciantes ambulantes y establecidos.

- "Que entre cierta cantidad" -

Algunos limeños recibieron el decreto con resignación, otros con desagrado.

"Me parece muy bien que haya restricciones porque todavía no acaba la pandemia. Lamentablemente el mundo está enfermo", dijo a la AFP Isaac Navarro, de 22 años, tras ser echado por policías de la playa Yuyos, del distrito de Barranco, en el sur de Lima.

Manuel Tirado, de 43 años, a quien los agentes impidieron el acceso a esta misma playa, sugirió diseñar un sistema de turnos en vez de una prohibición total, considerando que la gente suele acudir principalmente a las playas los fines de semana.

"Debería haber una norma que sea, digamos, aunque sea por apellidos, por DNI (Documento Nacional de Identidad), que dejen entrar a cierta cantidad de gente a las playas", dijo a la AFP.

Perú bordea los 880.000 casos de coronavirus y 34.000 muertes. El jueves, por primera vez en seis meses hubo menos de 50 decesos.