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Los jóvenes cantantes de ópera Mark Nathan y Carolyn Holt tenían una agenda llena hasta el año que viene, pero desde que la pandemia llevó a la cancelación de los conciertos su futuro, como el de muchos artistas británicos, es incierto.

"Es terrible y muy duro que te suceda esto sin que tengas ninguna culpa", se lamenta Holt. 

En un país con 54.000 muertos confirmados por Covid-19, el mayor balance de Europa, las restricciones llevarán a los artistas a perder entre el 65% y el 80% de sus ingresos este año, según UK Music, organización que representa a músicos, compañías discográficas y salas de conciertos. 

Y muchos de ellos ya han visto sus ingresos reducidos a cero desde el primer confinamiento en marzo hasta el segundo que debe finalizar a principios de diciembre.

En 2019, la industria de la música creció un 11% en el Reino Unido contribuyendo a la economía con 5.800 millones de libras (7.700 millones de dólares, 6.500 millones de euros), según datos publicados el miércoles. 

Pero el sector sufrió un "choque catastrófico" en 2020.  

Incluso después del desconfinamiento en junio, muchas salas de conciertos permanecieron cerradas

Las que reabrieron en Inglaterra lo hicieron con una capacidad considerablemente reducida, antes de tener que cerrar sus puertas de nuevo en noviembre. 

Como resultado, los ingresos de las salas han caído un 85% este año, con repercusiones para todos los involucrados. 

"Todos los sectores de la industria han sentido el impacto", dice a la AFP Jamie Njoku-Goodwin, director general de UK Music. 

Jóvenes talentos 

La industria musical se ha mantenido a flote gracias a 250 millones de libras de un fondo de apoyo cultural del gobierno de 1.570 millones de libras. 

Los teatros esperan saber cuándo será seguro reabrir con suficiente tiempo para poder prepararse.  

Sería una "verdadera tragedia" si fuera técnicamente posible volver a celebrar espectáculos en 2021 el sector lo sepa con suficiente antelación, afirma Njoku-Goodwin.  

Para los jóvenes talentos, el virus es devastador

Durante el confinamiento, Nathan, un barítono de 30 años, y Holt, una mezzosoprano de 28 años, lograron salirse adelante cantando por encargo mensajes en vídeos musicales para celebraciones como cumpleaños o aniversarios de boda.

Han cantado sobre música de Sinatra hasta Mozart, pasando por Elvis, Chaikovski o Puccini. 

Sus ingresos han sido menores de los que habrían ganado en los escenarios. Pero Nathan, que debía debutar con la Compañía de Ópera Escocesa este año, se considera "privilegiado" por haber podido seguir cantando. 

"Mucha gente tenía grandes planes y no se cumplieron", afirma. Un "gran porcentaje" de sus compañeros, que también acababan de terminar su formación, han abandonado la ópera, asegura. 

Mark Pemberton, director de la Asociación de Orquestas Británicas, está preocupado por el futuro de los jóvenes músicos

Especialmente porque, según su asociación, casi un tercio de los artistas independientes no pudieron acogerse al programa gubernamental de apoyo a los autónomos establecido durante la pandemia.  

En muchos casos, estaban empezando sus carreras y no podían justificar ingresos anteriores sobre los que calcular los subsidios.

Sin ayudas, "simplemente se dan por vencidos", lamenta. 

Pemberton teme ahora que las orquestas no sobrevivan si tienen que tocar frente a públicos reducidos por la necesidad del distanciamiento durante la temporada de Navidad, que suele ser muy lucrativa.  

"Un concierto no es rentable con sólo un 25% de capacidad", afirma. "Si esto continúa más allá de marzo, la viabilidad financiera se convertirá en un gran problema".