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Desde pequeño Julian Louw era un muchacho flaco y algo retraído, el blanco perfecto para los más 'abusones' en el colegio, sufría de bullying. Su escape desde ese entonces fue una saga animada que hoy todavía sigue vigente y tiene millones de fanáticos por todo el mundo: Dragon Ball Z.

Así fue creciendo el amor por los dibujos japoneses y tomó la decisión de parecerse exactamente a uno de sus personajes favoritos.

Le tomó tres años de entrenamiento duro y un gasto 15 mil dólares para ser la versión humana de Trunks, uno de los guerreros de la ficción japonesa. Julian gasta 5.000 dólares al año para parecerse a Trunks, personaje de la serie.

"Dragon Ball Z es uno de los más intensos y profundos dibujos animados que vi en mi vida. Cuando la gente me ve vestido como Trunks se sorprende muchísimo. Amo eso absolutamente", contó en The Sun. 

Su impactante parecido con el personaje le abrieron espacio a muchas invitaciones como: estrenos de cine con la temática o eventos estilo Comic on.

Su más grande ilusión es poder encarnar y representar algún día a su personaje en una película en Live Action de la mítica saga.

"Me gustaría estar, sería increíble poder interpretar a Trunks porque sé todo sobre él. Su voz, expresiones faciales, formas de luchar y hasta cómo él pelea con la espada", explicó.

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