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Palmeiras se clasificó a la final de la Copa Libertadores-2020 pese a caer 2-0 este martes con un deslumbrante River Plate, en un electrizante partido en Sao Paulo en el que tuvo dificultades para defender el 3-0 alcanzado en Argentina.

El equipo que dirige el portugués Abel Ferreira fue sobrepasado con creces por los hombres de Marcelo Gallardo, que estuvieron cerca de protagonizar una remontada histórica.

El defensor paraguayo Robert Rojas (29), que fue expulsado en el minuto 72, y el atacante colombiano Rafael Santos Borré (44) ilusionaron a los millonarios con dos goles de cabeza. 

Con cinco atajadas notables, el portero Weverton selló la clasificación de Palmeiras hacia su quinta final de Libertadores, en la que buscará su segundo título (1999). 

"Nunca dimos la serie por definida, sabíamos que era difícil (...) Es natural sufrir, River fue un gran adversario", dijo el portero.

El rival del Verdao saldrá del choque que tendrán Santos y Boca Juniors el miércoles en Brasil. La ida terminó 0-0.

La final se disputará el 30 de enero en el mítico Maracaná, en Rio de Janeiro.

- Aroma de hazaña -

Si Marcelo Gallardo fuera político, no necesitaría de balotaje para ganar elecciones. El Muñeco les pidió a los hombres de la banda cruzada una noche épica, y ellos, hipnotizados por la capacidad de convencimiento del líder, cumplieron la orden. 

River intentó la remontada apenas el juez dio comienzo a la partida. Ignacio Fernández y el uruguayo Nicolás de la Cruz, el cerebro en el Allianz Parque, buscaron agrietar la defensa brasileña con pelotas cruzadas que, para su lamento, no encontraban destino. 

Los millonarios no ahorraban esfuerzos físicos en la búsqueda de su tercera final copera consecutiva. 

Sin embargo, la zaga verde no cedía y la producción ofensiva de los argentinos sabía a poco ante el desgaste físico que encajaban.

Cuestionado por errores en los dos últimos juegos, Franco Armani mantuvo prendida la llama de la esperanza visitante al vencer a Rony en un mano a mano. 

La atajada, lejos de motivar al ataque de Palmeiras, infló el pecho de los rioplatenses. Weverton rescató a los suyos atajando tres tremendos remates de Borré, Rojas y Matías Suárez. 

La fisura en una defensa que apenas había encajado cuatro goles en la Libertadores -uno como local- empezó a ahondarse en un duelo aéreo entre paraguayos. Rojas venció al capitán del Verdao, Gustavo Gómez, y recompensó el esfuerzo de River. 

El zaguero clavó un cabezazo en el ángulo derecho del portero de la 'Canarinha' en un córner cobrado por De la Cruz. 

El 1-0 mareó a los anfitriones. La fórmula con la que golearon en Buenos Aires, tres centrales y dos carrileros, emulada por Gallardo en Sao Paulo, se vino abajo a la par de que los argentinos seguían presionando y Gómez dejaba la cancha lesionado. 

El corazón de la banda volvió a latir tras otro testazo. Borré empujó con la frente un centro desde derecha de De la Cruz, y la hazaña tomaba forma.

- Héroe de guantes -

Desconcertado, temeroso y desconocido, Palmeiras parecía un ente. 

La charla técnica de Ferreira sirvió de poco porque al regresar a la cancha empapada volvieron a ser sometidos. 

Gonzalo Montiel, en una bonita volea con derecha, dio el primer campanazo. La pelota venció a Weverton pero el VAR anuló la anotación por un milimétrico fuera de lugar de Borré. 

El arquero brasileño volvió a apagar la señal de alarma minutos después, al despejar lo que pudo ser un autogol de Luan.

Atacando con seis hombres y por momentos incrustando a sus diez jugadores en campo adversario, River mantuvo el acelerador a fondo.

La doble amarilla a Rojas, por una falta sobre Rony, no bajó las revoluciones. La expulsión, por el contrario, acercó la remontada.

El árbitro uruguayo Esteban Ostojich decretó penal en una aparente falta de Alan Empereur a Suárez. Cuando Montiel se disponía a cobrar, el VAR llamó al central y el disparo fue anulado.

Weverton mantuvo la calma al desviar un cabezazo complicado de Enzo Pérez. Las intentonas argentinas no cesaron pese a la inferioridad numérica, pero el portero transmitió la tranquilidad que sus compañeros no tuvieron.

"Si había una forma de quedar eliminados era esta, dando todo, luchando hasta el final", afirmó Pérez.

Aunque Palmeiras perdió un invicto copero de once fechas, el premio vale la pena: la posibilidad de alzar la Libertadores 22 años después de su primera coronación.

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