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El músico y antropólogo cochabambino Willy Claure inició una quijotada a mediados de 2015 al enviar una carta al presidente del país solicitándole que se declare a la cueca ‘Danza nacional de Bolivia’ y se promuevan normas para su conocimiento y difusión. 

Para algunos no pasaba de una buena intención y otros rechazaron la propuesta recelosos porque no se sentían identificados con este género dancístico y musical. 

Sin embargo, fueron más las personas que se sumaron a la propuesta y esta se convirtió en una iniciativa ciudadana, que se concretó en noviembre de ese mismo año con la promulgación de la Ley nacional 764, que declara a la cueca boliviana patrimonio cultural del país; en la misma norma se le otorgó el primer domingo de octubre para celebrar su día.

A seis años de dicha ley, la celebración no ha parado de crecer con la realización de actividades a favor de esta expresión de la cultura boliviana que, además de los actos oficiales, es impulsada con actividades realizadas a lo largo del año por la Fundación Cultural Cueca Boliviana, que lidera Claure.

La pandemia ha obligado a restringir muchos eventos, pero eso no ha disminuido el entusiasmo de “cada año promover e incentivar el amor a la cueca boliviana no solo en Bolivia, sino en otros países también”, dice el músico, que cuenta que para hoy, desde las 10:00, han organizado un evento en la Plaza de la Cueca Boliviana, que se encuentra en Sacaba (Cochabamba), en el que participarán varias academias, escuelas y ballets además de grupos musicales que acompañarán los bailes de toda la diversidad de cuecas bolivianas. 

“Estaré también cantando parte de mi repertorio y tendremos la participación de la Banda Municipal de Sacaba animando este evento”, cuenta el también autor de muchas cuecas no tradicionales y que actualmente impulsa, en el marco de la Ley 764, se designe cada año a un departamento del país como capital de la cueca “En ese sentido impulsamos declarar ‘capital’ a todos los departamentos de Bolivia de forma itinerante y rotativa. 

Es decir, cada año un departamento sería Capital de nuestra Cueca. El proyecto ya se presentó y tengo entendido que está en buen camino”, indica Claure.

Actualidad

La cueca boliviana está formada por tres elementos fundamentales: Danza, Música, y Poesía. Tradicionalmente se la ha escuchado y bailado en seis de los nueve departamentos del país (Cochabamba, Chuquisaca, Tarija, La Paz, Oruro y Potosí). 

Sin embargo, dice Claure eso es limitar mucho su influencia. “No es casual que el segundo Himno de Bolivia sea una cueca: Viva mi Patria Bolivia”, comenta; a lo que la cantante e investigadora Jenny Cárdenas agrega que una de las mejores intérpretes que ha tenido el país ha sido la cruceña Gladys Moreno. “Nadie como ella ha cantado La huérfana Virginia, de Simeón Roncal”, asegura Cárdenas.

“Creo que la cueca en esta última década ha tenido una mayor difusión, gracias justamente a quién ha sido el promotor de esta idea del Día Nacional de la Cueca, que ha sido Willy Claure”, comenta Cárdenas.

“Este hecho ha sido fundamental, porque ha vuelto a poner en perspectiva y más en conciencia a generaciones más jóvenes, que tal vez no han conocido la cueca. Digo tal vez, porque de los géneros criollos antiguos, la cueca ha sido la que se ha mantenido con mayor persistencia, aunque han habido momentos en los que ha bajado su perfil. 

Creo que, con los bailecitos, los taquiraris, las cuecas son las que mejor han representado lo que se ha definido como música nacional en los primeros 50 años del siglo XX, que es donde se terminan de perfilar de manera total, cobrar una identidad local, en muchos casos”, explica la también socióloga y aclara que “la cueca no es una sola, no se ha quedado eternamente igual. Como todos los productos creativos en el arte, en la música, siempre hay una renovación”

Para la cantante tarijeña Esther Marisol, la cueca hoy tiene “muchísima más vigencia que antes”, basta ver celebraciones como la de las comadres y compadres, que cada vez son más grandes y que tienen a la cueca como esencial de esas fiestas. “La cueca ha tenido cambios con los años, pero ha mantenido su esencia. Yo recuerdo que en el Chaco boliviano la cueca era ejecutadas solo con violín y bombo. Pasaron los años y fueron incluidos la guitarra y otros instrumentos”, cuenta.

Enseñar

Para Esther Marisol, el apego que tienen los tarijeños por la cueca es gracias a que se escucha, se baila y disfruta en las casas. Todo empieza desde allí, opina y sostiene que es importante también su difusión y enseñanza. “Creo que es necesario hacer entender al conjunto de los bolivianos que, si bien somos diversos, podemos apropiarnos de las costumbres de otros lados de nuestro país”, sostiene la cantante.

Mientras que para Cárdenas es fundamental que se la enseñe en las escuelas, porque crea una identidad y afecto. “Son puentes que nos están comunicando con nuestros abuelos, pero además a las nuevas generaciones le estamos dando sentido a su identidad cultural y también al lado de eso se deben enseñar otros ritmos bolivianos, como el taquirari, que son tan hermosos y dar a conocer a nuestros grandes músicos y no quiero dejar de mencionar a los tres grandes compositores de cuecas como son Simeón Roncal, José Lavandenz y Miguel Ángel Valda. La memoria es algo central para poder generar un sentido de pertenencia y nos permite tener referentes para expresarnos”, concluye Cárdenas.

Afiche. De la celebración de este primer domingo de octubre.


Tarija. Es uno de los departamentos en los que la cueca sigue
más vigente.

Cantante. Esther Marisol canta cuecas tradicionales y nuevas.

Momentos. Los jóvenes se suman a la celebración vistiendo trajes tradicionales, como en esta imagen de Cochabamba.

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