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Por: Muy Interesante

Lo sabemos, las legumbres no son nada exóticas, no suenan moderno sino más bien a comida de abuela, desfasada y aburrida. Sin embargo, este alimento ancestral presenta un sinfín de beneficios tanto a nivel nutricional como medioambiental. Sería un firme candidato a convertirse en uno de los alimentos del futuro, más allá de llenarse el plato con insectos y otros bichos.

¿Alguna vez te has parado a pensar en lo que tu comida contamina? Se trata de una cuestión a la que no solemos prestar demasiada atención, pero producir los alimentos que más tarde nos llevaremos a la boca tiene un alto costo para el planeta. “El impacto de producir alimentos es más complejo de lo que creemos. Vemos simplemente lo que genera traer alimentos a la mesa o de la huerta a la mesa. El proceso nace incluso desde antes de la propia siembra, desde el cambio de uso del suelo. Es decir, el impacto que puede tener un cultivo de maíz puede ser incluso desde antes de cultivar el propio maíz, cuando has deforestado un bosque para plantarlo. El cambio de uso del suelo es una de las grandes contribuciones junto con la destrucción de masa forestal.

Luego hay una parte que es de la producción de alimentos, es decir, producirlos, regarlos, alimentar a los animales y la parte que ya es más perceptible por el consumidor: el transporte, el envasado, conservarlo, prepararlo en casa”.

La población mundial aumenta a diario. Sin embargo, los recursos del planeta son finitos. Ante lo insostenible que es depender exclusivamente de la ganadería para que nos alimente, hay que recordar que el ganado necesita espacio.

Una de las alternativas más sostenibles como fuente de proteína sería la legumbre. “La legumbre le gana a los insectos en absolutamente todo, menos en exotismo.

IMPORTANCIA

Preguntado sobre qué cambios deberíamos hacer en nuestra dieta para reducir nuestra contribución al cambio climático, contesta: “Por orden de prioridad, sin ninguna duda, lo primero sería cambiar el origen de la proteína dentro de nuestra alimentación. Entre verduras, entre cereales, entre tubérculos no hay una gran diferencia. 

La verdadera diferencia la podemos marcar sustituyendo productos de origen animal, sobre todo proteicos: carne, pescado, huevos y lácteos, por proteína de origen vegetal, por legumbres. Este sería el mayor cambio a nivel de sostenibilidad y con una equivalencia dietética. No estamos diciendo quita carne, come verduras, que son más sostenibles todavía. Estamos haciendo una sustitución dietética lógica para que no sea una dieta desbalanceada”.

SOSTENIBILIDAD

El cultivo de legumbres es muy sostenible: no exige mucha agua y tiene una baja huella de carbono. Además, son capaces de fijar el nitrógeno de la atmósfera en el suelo, lo cual favorece la productividad de los cultivos.

Si al año se fija una cantidad importante de nitrógeno, beneficiará la rotación de cultivos, sobre todo de los cereales. Además, la fijación del nitrógeno hace que se necesite menos cantidad de abono nitrogenado, por lo que reduce el costo económico y el impacto medioambiental que supone el uso excesivo de fertilizante, lo que supone una reducción en la emisión de gases de efecto invernadero, así como del riesgo de contaminación del suelo y de las aguas.

También está su precio, muy barato y accesible para todos. Así que a comer lentejas.

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