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El Gobierno aseguró que el acelerado incremento de los fletes del transporte marítimo en el mundo no afecta de manera importante a las exportaciones bolivianas, debido a que el grueso de las ventas externas nacionales tiene como destino mercados de este continente. Ante el problema, las empresas del país ven una pérdida de competitividad, en tanto que el Ejecutivo minimiza ese impacto.

“Los principales mercados de nuestros productos tradicionales y no tradicionales son los países de la región. Por tanto, el incremento de los fletes para las transacciones comerciales que se realizan por vía marítima, no tienen un impacto significativo en nuestro comercio internacional a nivel global”, informó a EL DEBER, el viceministro de Comercio Exterior e Integración, Benjamín Blanco.

Datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) dan cuenta que el 63% de las exportaciones bolivianas son realizadas por ductos (gas natural y derivados), el 29% por vía terrestre, el 4% por vía férrea y el 4% por otros medios.

Del total de los envíos terrestres, el 70% tienen como destino Chile, Perú, Colombia, Argentina, Brasil y otros países de la región. “Por lo tanto, la crisis logística internacional no tiene un impacto determinante en su fluidez y desarrollo”, subrayó Blanco.

El 30% restante son minerales, nueces, carne bovina y otros utiliza el transporte bimodal, es decir, por carretera hasta los puertos de embarque (especialmente Arica) y luego por mar hacia el mercado de destino final. 

“En este caso, entre 2021 y 2022, no se observa un impacto negativo de la crisis logística para las exportaciones de estos productos”, indicó el viceministro. “Estas exportaciones están compuestas principalmente por minerales, y productos alimenticios cuya cotización a nivel internacional ha crecido significativamente, lo que compensa los sobrecostos de transporte”, agregó.

La Cámara de Exportadores, Logística y Promoción de Inversiones de Santa Cruz (Cadex) afirmó, por su lado, que a causa del elevado flete de los contenedores “algunos de los insumos de la producción nacional destinada a la exportación y abastecimiento interno se han incrementado”.

“En el caso del sector agroindustrial, por ejemplo, está el incremento de fertilizantes o insumos para el control de plagas. Ya eso implica un costo adicional”, agregó.

El Gobierno resume que la crisis logística mundial es el resultado del cierre de puertos y fronteras debido a la pandemia del Covid-19, especialmente en los mercados más importantes como China, lo que provocó una escasez de equipos, contenedores, menor fiabilidad de los servicios, congestión de puertos y retrasos en los tiempos de parada en las terminales marítimas, entre otros.

Como consecuencia, se generó un estancamiento de las importaciones y exportaciones en el mundo y un incremento vertiginoso de los fletes. A inicio de 2020, por ejemplo, importar un contenedor completo de mercancía de China a Arica tenía un costo aproximado de $us 2,000. Para finales de 2021, las principales empresas navieras estaban cobrando como mínimo $us 10.130. Y el Gobierno calcula que “esta tendencia seguirá hasta finales de 2023”.

El incremento de costos de transporte internacional definitivamente le resta competitividad al sector empresarial, ya que toda su estructura de costos se ve afectada”, consideró Sisi Hassenteufel, vicepresidente de la Asociación de Mujeres Especialistas en Comercio Exterior (Amecomex Bolivia).

Esta menor competitividad “se traduce en menos ventas hacia el exterior, es decir, en una disminución de su capacidad productiva-exportadora y, por ende, en pérdida o menores posibilidades de fuentes laborales para la población en su conjunto. Para el Gobierno, significa menores ingresos para poder desarrollar inversión pública en salud, educación” e infraestructura vial para llegar a los centros de producción de alimentos, entre otros, detalló.

“Para poder competir a nivel internacional debemos ser competitivos y esta realidad nos pone en desventaja con nuestros competidores a nivel internacional”, subrayó la Cadex.

“Es ahí que debemos trabajar con las autoridades nacionales para eliminar aspectos que nos limitan el ser competitivos. Ello implica revisar los mecanismos de cupos de exportación, tramitología más ágil, mejorar los procedimientos de cruces de frontera, mejora y diversificación de la infraestructura logística, entre otros temas que inciden en la competitividad”, detalló la institución.

Al ser un problema a nivel global, no existe una pérdida de competitividad, dado que los países que pueden competir con Bolivia con estos productos, también ven incrementado los costos de transporte marítimo”, sostuvo a su vez el viceministro.

Hassenteufel detalló que el aumento de los fletes marítimos incrementa los precios de insumos necesarios para la producción nacional; y aumenta los tiempos de exportación, lo que en algunos casos representa la pérdida parcial o total de la cuota de mercado, ya que los clientes que no reciben a tiempo la mercadería boliviana se ven obligados a comprar ese productos de otros países que sí pueden abastecerlos a tiempo.

“Hoy por hoy los exportadores se encuentran rediseñando constantemente sus modos de conexión hacia el mercado externo, por lo que se hace vital que se desarrolle mayor competividad a nuestra logística multimodal (terrestre, fluvial, aérea y férrea)”, subrayó.

El viceministro Blanco recordó que, en el actual contexto y en el marco de crear institucionalidad en materia de comercio internacional, se creó en octubre de 2021 el Comité Nacional de Facilitación del Comercio.

El objetivo es “coadyuvar a nuestros exportadores para acceder a los mercados internacionales reduciendo las trabas administrativas burocráticas, entre otros”, mencionó.

Este acercamiento, precisó, se realizará a través de comisiones de trabajo técnico en diferentes temáticas tales como aduana y fronteras, medidas sanitarias y fitosanitarias, obstáculos técnicos, tránsito, infraestructura y puertos y notificaciones.

“Como sector logístico se debe tomar esta crisis como una oportunidad para invertir en mejorar sus procesos internos, infraestructura y capital humano como una clave para su desarrollo inmediato y futuro”, sostuvo Hassenteufel.

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