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Videos, imágenes y audios de actos de violencia en las marchas de protesta en Colombia se están difundiendo e intercambiando en internet por cientos de miles. Si bien mucha de esta información es real, también muchas son noticias falsas, que tergiversan o insinúan hechos que quedan a merced de la interpretación de quien las ve o comparte.

¿Cuál papel están jugando las redes sociales en las protestas? "Sin duda, uno importante, porque el ciudadano ‘armado' de un celular puede grabar en vivo lo que pasa, solo que mucha de esa información queda sin contexto”, dice a DW Mónica Valdés, antropóloga y periodista, vicepresidenta de la Asociación de Radios Comunitarias para América Latina y el Caribe. Por ello Valdés recoge las recomendaciones de la ONG temblores.org de "grabar en viva voz nombre y lugar de los hechos, ajustar la cámara con fecha visible en las imágenes y al final de la grabación dar un giro de 360°”.

"La instrumentalización política de otrora prestigiosos medios tradicionales en Colombia les ha significa un descrédito impresionante, por lo que hay un verdadero vuelco de los colombianos a los medios internacionales y las redes sociales”, dice a DW Alejandro Pino, director editorial del portal latinoamericano de noticias Publimetro Colombia.

Pero al parecer, las redes sociales no solo han servido para difundir hechos reales y mentiras, sino también para ocultarlos. Así lo ve Alejandro Pino, quien dice que "Publimetro ha recibido miles de denuncias de que Facebook e Instagram están borrando la información que lleve el hashtag #SOSColombia”. Un acto que Pino califica de "hecho de censura gravísimo”. Una denuncia que la usuaria Juliana Uribe corrobora en Twitter.

Instrumentalización, reputación y desinformación

"En Colombia se alaba la ecuanimidad del cubrimiento de Deutsche Welle (DW), The Guardian o el New York Times que se han puesto como ejemplos de periodismo mostrándole a otros medios cómo se debe cubrir una noticia”, dice el editor de Publimetro y agrega que el problema es que "ya hemos entrado en una segunda fase que es la desinformación”. Un desarrollo "grave”, concluye Alejandro Pino.

La fase de la "desinformación” que menciona brinda muchos ejemplos en redes: un trino acusa a un periodista de radio de supuestamente pasar información secreta a las fuerzas de seguridad, "difamación" que fue desmentida por el periodista de BluRadio este 6 de mayo. En otro caso, un portal reporta que el Gobierno habría cortado Internet en Cali mientras las fuerzas de seguridad actuaban. Una noticia desmentida por Doug Madory, director de Internet Analysis de @Kentikinc, una red de observadores de redes con sede en San Francisco.

Sí hay quienes van detrás de la verdad

Mónica Valdés destaca que "si bien algunos medios han fallado, instituciones u ONG como la FLIP y Reporteros Sin Fronteras han brindado información y orientación veraz sobre las protestas”. La antropóloga advierte que no podemos perder de vista que las protestas en su mayor parte han sido pacíficas y que también hay medios como ColombiaCheck que se han dado a la tarea de ir tras la verdad de videos sin contexto. Un ejemplo: "Video de joven agredido por la Policía en Floridablanca (Santander) es real, pero no fue asesinado ni recibió un disparo”, reporta ColombiaCheck. La científica, también productora independiente del Centro de Producciones Radiofónicas (CPR), resalta la confusión que genera publicar videos sin que se sepa qué pasó antes y después. En este caso, hasta políticos compartieron el video del presunto asesinato del joven.

Un ambiente de confusión informativa a la que ha contribuido hasta el ministerio de Defensa, que publicó una imagen con el letrero de "hackeada”, para dar a conocer que habrían intentado hackear su cuenta. Una acción "escandalosa”.

Para evitar intermediarios en la noticia "en esta maraña de desinformación, la política de Publimetro es tener reporteros presentes en las protestas”, acota Pino, y agrega que "su cubrimiento incluye tanto la protesta como los actos de violencia, además de denunciar el gravísimo bloqueo de Instagram a #SOSColombia”.

Colombia tiene una historia de protestas civiles de por los menos 120 años. La mayoría pacíficas y masivas. Otras muy violentas, como la de los trabajadores de las bananeras de la United Fruit Company que en 1928 exigían condiciones de trabajo dignas, pero a los que el Gobierno, amparado en noticias falsas, acusó de iniciadores de "una revolución comunista” militarizando las calles de Santa Marta y Ciénaga y matando a miles de campesinos.

De la protesta salió una de las Constituciones más modernas

Otra gran protesta nacional fue la realizada en 1989. A finales de la década de los años 80, el país estaba sumido en una crisis nunca vista a causa de la violencia de las guerrillas, los nacientes grupos paramilitares, el narcotráfico y la desconfianza en un Gobierno paralizado y un Estado manejado por una Constitución de 1886. Entonces, la protesta de estudiantes, maestros, amas de casa, indígenas y trabajadores se tradujo en la Constitución de 1991, una de las más modernas de América Latina.

Las protestas en abril y mayo de este 2021 tienen mucho de las mismas acusaciones de "infiltraciones de comunistas”. Pero, según el director editorial de Publimetro Colombia, estas marchas tienen algo diferente, además de que los manifestantes lleven un celular con cámara: "Los protagonistas son los menores de 35 años. Una masa de jóvenes que siente que el Gobierno de Colombia no solo no les brinda, sino que les niega un futuro”.

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