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"Ahora sí tenemos las herramientas para erradicar la enfermedad de Lyme", dice Kim Lewis, profesor de biología y director del Centro de Descubrimiento de Antimicrobianos de la Universidad Northeastern de Boston. La razón del optimismo es el (re)descubrimiento de una sustancia química que es mortal para la bacteria que causa la enfermedad de Lyme, pero es inofensiva para los animales.

La enfermedad de Lyme es causada por una bacteria llamada Borrelia burgdorferi, que acecha a pequeños roedores como ratas o ratones, pero también a los ciervos. Las garrapatas actúan como vectores, lo que significa que se infectan cuando se alimentan de sangre y transfieren la bacteria a nuevos huéspedes, como los humanos.

Uno de las señales más comunes es la típica inflamación alrededor de la mordedura de la garrapata y que se extiende en forma de anillo. Este "enrojecimiento migratorio” (eritema migratorio) se produce en 80 a 90 de cada 100 personas infectadas. En las primeras semanas después de la mordedura -o picadura- de la garrapata, los síntomas son parecidos a los de la gripe: fatiga, dolor de las articulaciones, dolor muscular, fiebre o sudores nocturnos. También pueden producirse arritmias cardiacas, dolor en la columna lumbar o de los nervios.

La mejor receta es prevenir una mordedura

Todavía no es posible prevenir el mal de Lyme. Las picaduras de garrapata deben evitarse desde el principio, también para mantener el riesgo de transmisión de otras enfermedades lo más bajo posible, como la TBE.

En las primeras fases, la enfermedad de Lyme puede tratarse con antibióticos como la doxiciclina. Actualmente solo hay vacuna contra la TBE, una enfermedad vírica transmitida por garrapatas. También hay vacuna para perros, que hay que renovar cada año.

Buenas perspectivas con vacuna candidata

Las farmacéuticas Valnea y Pfizer publicaron resultados prometedores de la fase II para la vacuna candidata VLA15. "La enfermedad afecta a la vida de millones de personas en el hemisferio norte. Estamos entusiasmados con estos resultados adicionales de fase II, que nos acercan a una importante contribución contra esta grave enfermedad, sujeta a la aprobación reglamentaria", dijo el director médico de Valneva, el doctor Juan Carlos Jaramillo.

Otro equipo dirigido por Kim Lewis, de la Universidad de Northeastern, descubrió que un compuesto llamado higromicina A es completamente inofensivo para los animales y tiene poco efecto sobre la mayoría de las bacterias, excepto las que transmiten el mal de Lyme.

La higromicina A es un agente antimicrobiano que se encuentra en el suelo. El equipo de Lewis descubrió la eficacia de la higromicina A mientras examinaba los microorganismos del suelo en busca de compuestos antimicrobianos. "Nos propusimos encontrar un compuesto de este tipo que matara selectivamente a la Borrelia burgdorferi, asumiendo que la madre naturaleza ya se debería haber desarrollado un compuesto que eliminara selectivamente las espiroquetas que habitan en el suelo", dice Lewis. Y, así fue.

Tras cinco días de tratamiento de ratones con higromicina A, la infección se curó de forma similar al grupo de control, que había recibido el antibiótico ceftriaxona. La ventaja: la higromicina A actúa de forma muy específica contra la Borrelia burgdorferi, mientras que la ceftriaxona actúa contra muchas bacterias diferentes, lo que a su vez fomenta la resistencia.

Treponema pallidum, la bacteria que mata el amor

Los investigadores ya han concedido la licencia del compuesto a Flightpath, una empresa de biotecnología especializada en la enfermedad de Lyme, para realizar estudios de desarrollo y avanzar en la producción de este tratamiento.

Pero los planes van más allá: el equipo de Lewis también ha demostrado que alimentar a ratones con cebos cargados de higromicina puede eliminar las infecciones por Borrelia burgdorferi. En teoría, la colocación de estos cebos podría erradicar la enfermedad de Lyme de zonas enteras o incluso de países enteros. Lewis también está investigando si la higromicina A puede tratar otras enfermedades causadas por espiroquetas, como la sífilis, causada por la bacteria Treponema pallidum.


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