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Después de conseguir una vacuna eficaz contra el covid-19 y de producir millones de dosis, aún será necesario superar otro reto más para distribuirla por todo el mundo: distribuirla y almacenarla ultracongelada a 80 grados bajo cero.

Este requisito será difícil de cumplir, sobre todo en entornos rurales en zonas del mundo donde las redes eléctricas estén menos desarrolladas.

No está claro si todos los proyectos de vacuna van a tener la misma necesidad de frío porque se están desarrollando con tecnologías y composiciones diferentes; pero esta preocupación sí afecta a los prototipos basados en ARN mensajero. Dentro de este tipo de vacunas están algunas de las que han ofrecido resultados más rápidos en la carrera mundial para conseguir la inmunización ante el Covid-19.

La compañía logística Deutsche Post ha formulado esta advertencia, dirigida sobre todo a algunos países de África, Sudamérica y Asia. Por muy altas que sean las temperaturas ambientales, las vacunas tendrán que estar a temperaturas propias del Ártico.

Compañías como Moderna o CureVac, que están desarrollando proyectos avanzados de vacuna contra el SARS-CoV-2, están solicitando este requisito a las empresas logísticas que deben distribuir el medicamento.

Esta necesidad de frío extremo puede suponer un obstáculo tan formidable que Moderna está experimentando si su vacuna puede transportarse a temperaturas más moderadas. También CureVac está sometiendo a pruebas su prototipo de vacuna y confía en ser "competitivo" gracias a que su proyecto utiliza como vehículo un virus de la rabia cuya estructura molecular mantiene su estructura durante meses con una refrigeración normal.

Aun así, Deutsche Post, calcula que aunque solo hiciesen falta temperaturas de 8 grados bajo cero habría una proporción grande de la población mundial que vería dificultado el abastecimiento. (Niusdiario.es)