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"Si no me pagas, te partimos en dos pedazos". Un empresario italiano cuenta a la AFP aún emocionado las amenazas y coacciones que recibió de delincuentes y mafiosos que se aprovechan de la pandemia para obtener dinero.

Testimoniar no es fácil, confiesa Menotti Lippolis. "Lo hago porque creo que los empresarios deben denunciar cuando ocurre. Por el bien de las empresas y del país", dice.

"No debemos aceptar violencia, ni amenazas, hay que mostrar que el Estado es más fuerte. Solo unidos venceremos a las mafias", añade. 

Menotti Lippolis, de 43 años, dirige una empresa de eventos y tiene también intereses en el turismo, entre ellos varios restaurantes y uno de los mayores "beach club" de la región de Apulia (sur).

En dos ocasiones ha sido víctima de intentos de extorsión, en 2013 y 2017. 

"Alguien se me acercó y me pidió que pagara una buena suma de dinero. Evité responder inmediatamente que 'no', para ganar media hora de tiempo de manera de ir a la comisaría a presentar la denuncia. Las fuerzas del orden arrestaron al que me había amenazado. Las autoridades siempre han estado de mi lado. Eso es importante, porque son momentos muy difíciles. Yo pensaba en mi familia, en mis colaboradores", porque "las amenazas eran claras", afirma. 

Los intentos de extorsión no se han detenido, como lo demuestra la revuelta de un grupo de comerciantes de Palermo, en Sicilia, contra el llamado "pizzo", una suerte de impuesto que recauda la mafia local, lo que condujo a la detención de 20 personas la semana pasada. 

Pese a ello, las autoridades temen que con la pandemia de coronavirus aumente la presión de la mafia sobre las empresas.

"El confinamiento ha dejado a muchas empresas en dificultades, de rodillas. Los mafiosos están tratando de aprovechar este momento para infiltrarse. Una de las estrategias es prestar dinero y cuando no pueden devolverlo se 'apropian' de la empresa", subraya Enzo Ciconte, autor de numerosos libros sobre la mafia. 

- Préstamos a intereses exorbitantes -

A menudo los préstamos que se ofrecen a los empresarios al borde de la quiebra y que no logran obtener la ayuda bancaria necesaria, tienen intereses exorbitantes, superiores al 500%. 

La presión para que reembolsen los préstamos suele intensificarse gradualmente, con llamadas telefónicas y visitas. 

Una vez que el empresario ha sido arrinconado, "los mafiosos en ocasiones lo dejan tranquilo, pero todas las ganancias terminan en sus bolsillos. Es una técnica eficaz porque complica las investigaciones policiales", explica Ciconte. 

Originarias del sur de Italia, las mafias se han ramificado por toda la península, incluso en las regiones prósperas e industrializadas del norte. 

"En Lombardía, Emilia-Romaña y Piamonte, los hombres de la 'Ndrangheta (la poderosa mafia calabresa) son los más fuertes, ya que se establecieron desde la década de 1950. En Véneto, además de la 'Ndrangheta, está la Camorra (la mafia napolitana). En Lacio (la región de Roma), están los camorristas y la' Ndrangheta", resume Ciconte.

"Los hombres de la mafia siciliana (Cosa Nostra) han perdido influencia y ahora son pocos. Después de los atentados que provocaron la muerte de (los jueces) Falcone y Borsellino, sufrieron la reacción de las autoridades", sostiene el experto.

Infiltrarse en una empresa puede ser una buena forma de blanquear las enormes sumas de dinero ilegal que provienen del tráfico de drogas y de la prostitución. 

Lo mejor para ello es hacerse cargo de esas empresas en crisis, crear nuevas y fundar sociedades teniendo en cuenta que pronto llegarán a Italia miles de millones de euros del plan de recuperación europeo.

"La historia del crimen organizado nos ha enseñado que siempre que hay un gran flujo de dinero, el riesgo de infiltración es alto. Estamos seguros de que se proyectan muchos intentos de infiltración y estamos estudiando los mecanismos para implementar todas las medidas preventivas de manera a evitarla", advirtió a la AFP el prefecto de Nápoles, Marco Valentini. 

Los investigadores seguirán la pista a varios indicadores clave: "La composición de la junta directiva (y sus cambios), las relaciones de parentesco con miembros del crimen organizado, el traslado sospechoso de la sede o de acciones", explicó. 

El prefecto de Nápoles, al igual que sus homólogos, aplicó este año en forma masiva medidas administrativas antimafia que permiten excluir a algunas empresas de las licitaciones públicas (servicios, obras, suministro de bienes).

- Señal importante -

Esa prohibiciones administrativas reducen  el atractivo hacia esas empresas. Según las cifras del ministerio del Interior, comunicadas a la AFP a mediados de octubre, los prefectos italianos han firmado más de 1.600 de esas medidas antimafia desde principio de año. 

Un incremento de cerca un 25% con respecto al 2019, según el diario La Repubblica. 

La mitad de ellas en dos regiones del sur, Campania y Calabria y más de 200 en la rica región agroindustrial de Emilia-Romaña. 

"Los sectores más afectados son el de la restauración (restaurantes, pizzerías, bares), el de la construcción y el de la salud", subraya el prefecto Valentini. 

"Algunas empresas son vulnerables y por ello es muy importante que el Estado las apoye y que se forme una red para que no acudan (a las redes criminales). Es necesario que los empresarios denuncien cuando se les acercan personas sospechosas", asegura.

"Con dificultad el empresario confiesa sus dificultades. Pero eso está cambiando", reconoce por su parte Menotti Lippolis, quien destacó "el enorme potencial" para el sector económico que representa el sur de la península.