Escucha esta nota aquí

Mohammed Mostajo, embajador de Ciencia y Tecnología de Bolivia, cumple cuarentena en su departamento en San Francisco, Estados Unidos (EEUU). Cuenta que no cobró ni un solo salario cuando permaneció en el país y niega parentesco alguno con la presidenta Jeanine Áñez.

“Durante el tiempo que yo estuve en Bolivia renuncié a todos mis salarios, incluso quería donar mis salarios, pero me dijeron que no era sencillo. Estuve tres meses y no cobré ni un peso, porque no lo consideré apropiado”, dijo en entrevista con el programa radial Fama, Poder y Ganas.

Reveló que acumula más de $us 12 millones en cuentas bancarias de su laboratorio para realizar diferentes investigaciones y que llega a cobrar hasta $us 1.500 por hora en consultorías a empresas o estados.

“Envié una carta en la que renunciaba a mis salarios desde abril. Me parece hasta gracioso que discutamos un salario de estos. Incluso me sale mejor cobrar una consultoría de Estado, que rinda entre 1.000 y 1.500 dólares la hora, más todos los gastos pagados. Esas son consultorías de estrategia de Estado o de empresas, donde te pasan datos, los analizas, y das sugerencias”, acotó.

Mostajo negó ser novio de Carolina, la hija de la jefa de Estado, explicando que ella no lo acompañó en su retorno a EEUU, donde tiene rango de residente permanente y atribuyó los ataques en su contra a “varias personas a las que mi presencia les incomodaba porque quieren que haya un fracaso en el Gobierno”.

“Yo no tengo vela en ese entierro, porque mi trabajo nunca ha sido ni va a ser dar especificaciones técnicas (…) Yo hice la estrategia de Estado, que el Ministerio de Salud aplica, aunque en otras cosas se fue por otro lado”, acotó sobre el caso respiradores, donde ninguno de los involucrados lo vinculó con el presunto sobreprecio, aunque tendrá que declarar nuevamente de forma presencial.

Sobre su permanencia en el Gobierno de Áñez, el científico dijo: “Por el momento, mientras pueda ayudar a reconstruir el país, aquí estoy; y si la presidenta dispone que ya no me necesita, yo me voy también. Yo estoy tranquilo, hago lo que puedo como investigador y en mis funciones como embajador”.

“Hice lo que un patriota pudo haber hecho, agarrar un vuelo, con su plata, llegar y decir aquí estoy, en qué puedo ayudar. Qué otro científico boliviano hizo lo mismo, yo procesé pruebas personalmente”, concluyó Mostajo.