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Mientras las autoridades políticas debatían y buscaban las mejores propuestas que permitan lograr el retorno progresivo de las actividades económicas de la región, una multitud de comunarios del ayllu Jukumani ingresó marchando en las poblaciones de Llallagua y Uncía (Potosí), que al grito de romper la cuarentena causaron temor y destrozos de consideración.

Omar Véliz, primera autoridad potosina, prometió un total de 200 ítems para los hospitales del norte de Potosí e inicialmente hasta junio tres médicos o ítems para cada uno de los municipios de esta región. 

Véliz explicó que, en conversación con el Gobierno central, se aclaró que el nuevo hospital de especialidades ya tiene cinco lotes de equipamiento de los nueve acordados y que, a partir del mes de junio, se completará el equipamiento del hospital, el cual hasta este momento es un monumento al olvido de las autoridades tomando en cuenta que su construcción concluyó a mediados de 2019.

En relación a levantar las medidas de la cuarentena, la autoridad explicó que cada municipio es autónomo, pero hizo un llamado a las organizaciones indígenas originarias para coordinar con los comités de emergencia municipal y definir si deben retornar o no a las actividades.

Mientras esta reunión se desarrollaba, cientos de comunarios del ayllu Jukumani ingresaron a las poblaciones  de Llallagua y Uncía, por la carretera diagonal Jaime Mendoza, al grito de romper la cuarentena decidieron  concentrarse en la plaza principal 10 de Noviembre del municipio llallagueño.

Los comunarios gritaban: “Hemos aguantado de callado y encerrados en nuestras casas…pero ya basta, este movimiento ha roto la cuarentena… necesitamos trabajar, necesitamos comer”.

Los movilizados critican a las autoridades que insisten en mantener la cuarentena. “Ustedes tienen sueldo fijo, nosotros no", decían los marchistas luego de haber recorrido cientos de kilómetros. A su paso destrozaron varias cámaras de desinfección en ambas ciudades.

Sebastián Felipe Gabriel, mallku mayor de la Federación de Ayllus del norte Potosí, explicó a Radio Reflejos que los movilizados se autoconvocaron para marchar. "Acá no hay nada político, el pueblo tiene hambre y necesita trabajar. Es por eso que las bases reaccionaron mientras nosotros estábamos en la reunión, están desesperados, ya no tienen alimentos para sus familias", expresó.