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Los permisos para la construcción registran una caída estrepitosa en Santa Cruz de hasta el 85% (datos preliminares). Así, de 247 documentos aprobados en octubre de 2019, disminuyeron a solo 38 a febrero de 2020. En marzo solo se registraron nuevos proyectos en Cochabamba y en Trinidad. Se recordará que desde el 23 de marzo hasta la fecha Bolivia cumple una cuarentena total para evitar más contagios de Covid-19.

De acuerdo con los datos preliminares de los gobiernos municipales que compila el Instituto Nacional de Estadística (INE), en febrero de 2020, última fecha de registros, Cochabamba lideraba el número de permisos para construir con 70, le seguía Trinidad (Beni) con 41, Santa Cruz (38), Potosí (35), La Paz (25) y Tarija (15). Mientras se paralizó la actividad en Sucre y Oruro.

Así, los permisos para construir en Bolivia disminuyeron de 572 a solo 12 en marzo. No obstante, desde el INE hicieron notar que estas estadísticas son preliminares y sujetas a actualización, toda vez que los gobiernos autónomos municipales demoran en completar el envío de sus registros administrativos en los plazos establecidos. El tema fue aclarado por Yuri Miranda, director general ejecutivo del INE, a través de una nota enviada a EL DEBER.

Sector en crisis

Desde el año pasado el sector de la construcción reclama atención del Gobierno por diversos factores: deuda de entidades del Estado y contratación de empresas extranjeras para grandes proyectos.

El gerente de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz), Javier Arze, dijo que las empresas privadas del sector sufren problemas serios de flujo de caja por las deudas acumuladas de las administraciones públicas por el impago de las planillas de avance de obra.

Es así que hace unos días, el sector le envió una carta a la presidente Jeanine Áñez, proponiendo medidas para superar la crisis. 

Plan de emergencia

Los constructores también expusieron un plan de emergencia que habla de la postergación de obligaciones tributarias para rebajar la presión sobre las empresas privadas de construcción; la reprogramación de los créditos de las empresas con el sistema financiero nacional, para mejorar su posición de liquidez; acceso a un plan masivo de inversión pública, a todos los niveles de gobierno, con énfasis en proyectos generadores de importante cantidad de ocupación-

Asimismo, la recuperación de la competitividad de la economía nacional mediante la moderación salarial para salir a la brevedad posible de la crisis y poder acompañar el proceso de recuperación posterior.