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El miércoles por la tarde una interna del penal de Palmasola fue aislada de forma abrupta en un ambiente al interior de la cárcel de mujeres, un área que forma parte del rompecabezas que es el reclusorio cruceño y donde conviven 368 mujeres, entre detenidas preventivas como condenadas.

De acuerdo con un relato al que tuvo acceso EL DEBER desde el interior de la cárcel, la mujer vive en un cuarto del pabellón 2, donde tienen camas de dos pisos y compartían con ella otras tres reclusas. "De un momento a otro ingresaron los médicos del penal y personal que, al parecer, eran del Ministerio de Salud, todos con los equipos de bioseguridad necesarios,  llevaron a la interna hasta un aula del Centro de Educación Alternativa (CEA), ambiente que tuvieron que deschapar porque no había la llave para abrir", explicó la reclusa con la que este diario conversó.

"Cuando pasó esto la cárcel se convirtió en una locura por el temor. Todas las internas empezaron a buscar barbijos, lentes y todos los equipos de bioseguridad que se puedan tener ante la posibilidad de que una de nuestras compañeras esté infectada por el coronavirus", asegura la mujer y agregó que algunas mujeres comenzaron a reciclar las botellas de plástico para convertirlas en lentes y en protectores faciales.

El secretario de Gobierno de la Gobernación cruceña, Vladimir Peña, confirmó sobre el aislamiento, pero indicó que no se trataba de una mujer sino de dos. Precisó que se le estaban realizando todos los estudios necesarios para confirmar o negar que sean portadoras del Covid-19 y añadió que los informes que tiene dan cuenta que ninguna tiene mayores complicaciones.

El miércoles por la tarde las reclusas recibieron la visita del gobernador Rubén Costas, la alcaldesa interina Angélica Sosa y de monseñor Sergio Gualberti, como parte de la celebración del rosario. El prelado presidió una misa en las afueras del pabellón de mujeres y bendijo a todos las personas que estuvieron en el acto religioso.