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La grave crisis que se vive en España a causa del Covid-19 ha cobrado la vida del primer boliviano. Miguel Ángel E. T., nacido en Cotoca, falleció ayer martes en Madrid. Los familiares que tiene en ese país se están organizando para reunir recursos para la cremación de los restos.

“Era mi vecino, era muy conocido porque frecuentaba los restaurantes latinos donde comercializaba juguetes y algunas golosinas”, comentó Ángel Moya, propietario de la radio La Mega Estación de Madrid. 


Nacido hace 50 años, Míguel Ángel llevaba trece años radicado en Madrid. Deja en la orfandad a una hija de 21 años que vive en Cotoca. 

El boliviano tenía dos hermanas, Lenny y Emma, quienes también habían llegado hasta España con la ilusión de mejores días. 

"Primero tuvo molestias en la garganta, después se le dificultaba respirar, fue por eso que lo llevamos a un centro médico en Usera donde el sábado ya lo internaron en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI)”, señaló Lenny. 

Lenny, que vivía con Miguel Ángel, nunca se imaginó que aquel 12 de marzo, cuando llegó con su hermano al sanatorio 12 de Octubre, iba a ser la última vez que tendría contacto con él. 

Comentó que horas más tarde de la internación, Miguel Ángel tuvo fiebre y le hicieron la prueba del coronavirus, que salió positivo, motivo por el que fue aislado completamente. 

La hermana de Miguel Ángel también expresó su preocupación porque en el hospital y en el ayuntamiento de Madrid le informaron de que el Estado español no se haría cargo de la cremación del cuerpo, motivo por el que  junto a sus familiares se están movilizando para reunir cerca de 3.000 euros para costear todos los gastos. 

“También llamamos al consulado boliviano, pero me han dicho que no existen medios para ayudar. La Iglesia evangélica, donde asistía mi hermano también se está movilizando para ayudarnos”, señaló. 

Tanto Lenny como su hermana Emma están con mucho temor que aquello que viven en España se replique en Bolivia y afecte a más familiares. 

“Tenemos mucha tristeza por el fallecimiento de mi hermano y porque tampoco podemos reunirnos con nuestra familia en Bolivia. Ojalá allá tomen conciencia porque lo que vivimos acá es desgarrador”, concluyó Lenny.