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De Birubiru a la Chiquitania

Paula Peña Hace 10/17/2019 7:00:00 AM

Una de las obras fundamentales que planificó el Comité de Obras Públicas, para el desarrollo de Santa Cruz fue la construcción de un aeropuerto internacional en las pampas de Birubiru. Un lugar estratégico, por su ubicación geográfica y astronómica, histórico, por la ocupación de ese espacio por distintos pueblos y en distintas épocas precoloniales. Los restos arqueológicos que se han encontrado y se siguen encontrando, demuestran que era un sitio central en esta parte del departamento.

En 1979, el contrato para su construcción fue adjudicado a la empresa japonesa Nisho-Iwai, bajo la supervisión de Cordecruz y con la fiscalización permanente del Comité pro Santa Cruz. Durante su construcción, surgió el debate sobre el nombre, ya que el estado boliviano insistía en llamarlo Viru Viru, en vez del nombre histórico Birubiru.

Don Pedro Rivero Mercado a través de este periódico, defendió el uso del nombre original, con el apoyo de los escritores e historiadores cruceños.

El gobierno se impuso con el nombre. En agosto de este año, en un coloquio de historia de la construcción, organizado por la Cámara del rubro, el gerente del proyecto de la construcción del aeropuerto, contó al público presente lo que sucedió con el nombre.

Fue un chantaje del gobierno central, o se llamaba Viru Viru o le pondrían el nombre de algún presidente militar. No quedó más que bajar la cabeza y aceptar el nombre impuesto por el centralismo. Algunos afirman que el nombre se debe a la huira huira, nombre quechua de una hierba.

Así es como los nombres de algunos lugares, de la flora y la fauna cruceña, se van cambiando o desapareciendo.

Vemos con pena, que reserva forestal Choré y el arroyo del mismo nombre son nombrados como Chore, o que haya desaparecido definitivamente el nombre de río Guapay, quedando el de río Grande, que por cierto hay muchos ríos con el nombre de Grande en nuestro continente, y solo uno con el de Guapay, pero ya no lo llamamos así.

Lo mismo sucede con la Chiquitania, denominación que se le dio a la región correspondiente a la antigua provincia de Chiquitos, que en la actualidad la componen seis provincias. Enrique Finot -en 1939- explicaba que Chiquitania se pronunciaba igual que Alemania.

Sin embargo, en estos últimos años, con la presencia del español andino, de la prensa, de algunas instituciones extranjeras y nacionales, la fueron nombrando como Chiquitanía y se fue difundiendo la versión con tilde.

Y hoy, más que nunca, después del desastre natural que provocaron los incendios, se ha reforzado esa manera de nombrarla, ya que, si en algo coinciden el presidente Morales, el gobernador Costas y el presidente cívico, es en llamarla Chiquitanía.

El gobierno, a través de su ministerio de comunicación ha difundido esa manera de escritura, por lo que a escala mundial hoy se la conoce así.

Los defensores de Chiquitanía, afirman que así se la nombra en la actualidad en la zona chiquitana. Con esa lógica no nos asombremos que pronto Yapacaní sea llamado Yapacani, porque de esa manera lo llaman los nuevos habitantes de ese lugar, o mejor que nuestro somó, dejé de serlo, por que quienes lo venden en los carritos de la calle, le dicen somo.

El lenguaje es también una forma de identidad y depende de nosotros mismos si decidimos preservarlo o no.

El habla cruceña permanecerá, en tanto sigamos manteniendo nuestra forma de hablar, aunque ayudaría muchísimo que las autoridades cruceñas se propongan conservarla.