El Fondo Monetario Internacional (FMI) recién evaluará enviar los 5.400 millones de dólares pendientes de un macropréstamo después de las elecciones de octubre debido a la incertidumbre política.

La cúpula del FMI adoptó todas las medidas burocráticas posibles para estirar al máximo los plazos y negociar el giro de divisas con quien gane el 27 de ese mes.

En Washington consideran que ese día Alberto Fernández será el nuevo presidente, tal como anticiparon todas las encuestas y los datos de las elecciones internas. En caso de que haya balotaje, el desembolso se hará en diciembre.

Con esta resolución política, el Fondo pondrá en “máximo estrés” a la Argentina: la economía necesita antes de fin de año 7.000 millones de dólares frescos para cerrar sus precarias cuentas.

Ahora en Wall Street los informes confidenciales del JP Morgan, Merrill Lynch y Moody’s advierten a sus clientes sobre un eventual default. La posición del organismo se desprende de las propias y frías declaraciones de su vocero. Gerry Rice confirmó que Hernán Lacunza viajará a fin de mes para hablar del desembolso.

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