Todos los días, al caer la tarde, llega Virginia Choque hasta el Centro Cultural La Morita, donde funciona la biblioteca del barrio, a buscar un cuento para leer a sus hijas pequeñas, relató Eduardo Quiller, el bibliotecario, con cierto dejo de tristeza, ella es de las pocas personas que va por un libro.

“Vienen algunos jóvenes, pero son pocos los que acuden a leer. En su mayoría, acuden al llamado cuando organizamos actividades como teatro, musicales o concurso de poesías. Lamentablemente, en nuestro medio no hay cultura de la lectura. Por eso tratamos de hacer eventos que resulten atractivos y que gusten”, señaló.

En un recorrido por las bibliotecas municipales Central, La Morita, Estación Argentina, El Pajonal, Toro Toro y Villa Primero de Mayo, se observaron salas de lectura vacías.

En El Pajonal, una niña hojeaba un cuento y pintaba con crayones, mientras que en la Estación Argentina un grupo de jóvenes y su profesor leían guiones para un taller de teatro. En las demás no se encontraron lectores, pero sí a madres de familia en clases de pintura y de cocina, y adolescentes en talleres de robótica. Esa, según afirman los bibliotecarios, es una forma de atraer a la gente y fomentar el hábito de lectura.

Gaby Mejía, presidenta de la Junta Vecinal de La Morita, reclamó mayor atención de las autoridades, ya que la biblioteca necesita libros actualizados y equipamiento, dado que el centro ni siquiera cuenta con una computadora para el registro de los libros, apenas hay unas máquinas de escribir que ya no sirven.

“Pedimos una biblioteca moderna con computadoras, no es posible que en la era digital no contemos con tecnología e internet para los chicos. Supuestamente ya nos incluyeron en el POA de 2020”, indicó.

Del mismo criterio es Janny Tórrez, encargada de El Pajonal que, si bien tiene buena infraestructura, no cuenta ni siquiera con una computadora, menos internet.

Aunque en el centro de la Villa hay siete computadoras, entre tres funcionarios pagan la internet para estar acorde con el avance tecnológico. “Las bibliotecas tienen que reactivarse y entrar a la era virtual a fin de atraer público y sobrevivir”, remarcaron ellos.

William Rojas, director del Sistema Municipal de Bibliotecas, aseguró que se han activado los procesos administrativos para la compra de equipos y la dotación a los centros de barrio, como también para la contratación del desarrollo de un software de gestión bibliotecaria que facilite acceder a la información, mejorar los procesos técnicos (clasificación y catalogación) y sistematizar los procedimientos.

Hay más trabajo en aulas

A criterio de Rojas, ante la ausencia de un sistema de bibliotecas escolares en Bolivia, las públicas llenan el vacío. “Nuestros usuarios o lectores son, en su mayoría (60 a 65 %), estudiantes de primaria y secundaria, y desde la aplicación de la Reforma Educativa hay mayor trabajo de aulas, se siente en el uso de bibliotecas”.

Afirma que usualmente hay mayor movimiento que el observado en el recorrido de EL DEBER; justifica que la visita se hizo cuando los estudiantes preparan actividades por su día, por la primavera y el festejo cívico.

Diversas actividades

Mejía explicó que organiza 10 talleres por año para aprovechar el espacio con diferentes actividades y que el centro no se muera, y para incentivar a leer.

Ramiro Morales, del Centro Cultural Toro Toro, que cuenta con colegios vecinos, aseguró que a menudo asisten cursos completos para jornadas de lectura o prácticos. Con los niños de inicial, una vez a la semana organiza cuentacuentos, y con los adolescentes y jóvenes, Leer de película, al margen de las visitas guiadas, teatro, taller de robótica y gimnasia rítmica.