El abogado Mario Ballivián es socio del consorcio jurídico Criales & Urcullo. Se especializa en temas de prácticas anticompetitivas y conversó con Dinero acerca de la situación y falencias de este escenario en Bolivia.

 En nuestro contexto, ¿qué relevancia tiene la competencia y a quiénes concierne el tema de prácticas anticompetitivas?

Lo que se busca en la defensa de la competencia es que haya un equilibrio y que esto repercuta en los actores de un determinado mercado. La competencia acarrea beneficios a consumidores en sentido de precios y calidad; a empresas porque incentiva a nuevos desarrollos e innovaciones; y al Estado porque, al existir reglas claras de participación, los inversionistas ven oportunidades. Entonces, todos se benefician.

Con los cambios del mercado, ¿se debe repensar las normativas vigentes?

Sí y se debe aclarar: hay dos mundos. El primero se refiere a sectores regulados donde existe una normativa asociada a las prácticas antimonopólicas y de defensa de la competencia (servicios públicos, telecomunicaciones o electricidad). Y el segundo es el sector no regulado de la industria y el comercio, donde existe el DS 29519, donde hay disposiciones para prevenir prácticas anticompetitivas o actuar en caso de que haya distorsiones. Lo ideal y lo eficiente es que haya una ley de competencia que determine claramente cuál va a ser la norma a aplicar o si habrá un solo órgano que encargado de regular todos los sectores de la economía. Con una ley de la competencia se puede ordenar esos marcos que están dispersos y hacerlos eficientes.

En este sentido, ¿qué aspectos deberían considerarse?

Las atribuciones deben estar claramente establecidas y definidas para sectores de industria, comercio y determinar quién se encargará de fiscalizarlas. Hay que entrar al detalle porque a las autoridades eso les dará herramientas para velar por prácticas sanas y corregirlas en caso de distorsiones.

¿Qué avances hay para tener una normativa acorde a nuestra realidad y a nuestro tiempo?

Ha habido diferentes proyectos de ley, pero estos no han podido nacer. Se requiere voluntad política para que haya una ley de la competencia. Esto es complementario al equilibrio del mercado y sus actores involucrados.

Según su criterio, ¿cómo se mide un mercado competitivo?

Se debe hacer un análisis. Hay que saber cuántos actores existen en un sector. Si es que son varios es posible que haya competencia, pero si no hay muchos puede que haya alguno con más poder y, eventualmente, esto puede generar prácticas anticompetitivas. También hay que ver si existen barreras de entrada a un determinado mercado; hay, por ejemplo, barreras tecnológicas o económicas.

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