Opinión

Repercusiones de una encuesta

Guido Alejandro Arana Hace 7/27/2019 8:00:00 AM

La ciudadanía estaba dando palos a ciegas sobre cómo marchaban los candidatos, cuando a falta de tres meses para las elecciones, aún estaba prohibido publicar encuestas. Entonces se produjo la entrega del trabajo de CiesMori, publicado por el Grupo EL DEBER y fue tal el impacto que se sigue hablando sobre esos datos como si se tratara del resultado final de una elección.

No dudamos de la seriedad de la averiguación de CiesMori, pero tenemos que entender que es la primera luego de meses de especulación. De hoy en adelante aparecerán, al menos, una decena de encuestas que tal vez coincidan con CiesMori o no coincidan en absoluto. Ya lo han dicho todos los politólogos y cientistas políticos que una encuesta es como una fotografía del momento que se vive.

Para quienes conocen algo de fotografía, saben que la imagen depende del ángulo de la toma, de la luz, y del ojo del fotógrafo. En suma, un mismo escenario no puede resultar exactamente igual si lo captan dos o tres fotógrafos distintos.

Por lo tanto, hay que asimilar la encuesta de CiesMori como es, como un retrato producto de una pesquisa trabajada con mucho empeño seguramente.

Desde la noche del domingo pasado, hemos tenido acceso a una información bastante interesante sobre lo que serían las tendencias del voto a escala nacional y departamental. Eso, repetimos, es útil, pero no puede alegrar hasta la chifladura a unos ni amargar a otros, aunque se sabe que hay candidaturas que están sin mayor chance desde el comienzo y que no pueden esperar nada.

¿Qué tuvo de importante la encuesta de CiesMori? Algo que ya sospechábamos, en sentido de que hay tres candidatos que encabezan la preferencia electoral: en orden descendente son, S.E. (que no debería figurar por estar inhabilitado), Carlos Mesa y Oscar Ortiz. Hasta ahí perfecto, aunque las diferencias entre uno y otro puede que no sean correctas.

No se puede decir, por ejemplo, que S.E. ganará en primera vuelta y que repetiría el triunfo si hay balotaje. Eso lo pueden afirmar los masistas y se comprendería. Pero es excesivo, porque mañana o dentro de unas semanas o de un mes, se van a ir sucediendo las encuestas y el movimiento será de tal magnitud que puede cambiar el orden de los tres primeros entregado por CiesMori, o pueden reducirse o ampliarse notoriamente las diferencias.

Es obvio que dentro de un mes o de dos los momentos serán distintos. No criticamos a CiesMori, pero existen algunos datos que no cuadran en la percepción del panorama actual.

El triunfo de S.E. con el 43% en Potosí, no parece real. S.E. tiene una pésima relación con ese departamento y si en Potosí la preferencia en su favor es tan alta, quiere decir que Concipo y el deplorable desertor Edwin Rodríguez, están en la luna. Ese triunfo de S.E. en el Beni, donde cuadruplica a Oscar Ortiz, tampoco convence.

¿Será posible que el traslado de gente hacia ese departamento haya sido de tal magnitud como para borrar de un plumazo a un bastión de Demócratas, donde, además, siempre fue importante la presencia de Ernesto Suárez? En el caso de Cochabamba, el 55% para S.E. también parece excesivo, pero en realidad no queda sino esperar qué dicen las próximas encuestas, que darán nuevas pautas, sin causar tantos temblores como ha producido esta primera de CiesMori.

En cuanto al apabullante 49% que tiene S.E. en Pando es probable, debido a que, desde la defenestración de Leopoldo Fernández, el departamento quedó a merced del chantaje del MAS. S.E. seguirá haciendo campaña, de la forma sinvergüenza y artera con que actúa, derrochando nuestros impuestos, tratando de llegar al 40% por lo menos.

Carlos Mesa tiene que asegurar que S.E. no amplíe su ventaja a más del 10% de él, por razones obvias. Y Ortiz tiene que superar el 20%, por lo menos, en las próximas 4 semanas, para seguir en carrera. O que se inhabilite a S.E., en lo que hay que insistir, porque ahí las posibilidades de Ortiz serían muy grandes.