SANTA CRUZ

Expertos: La Chiquitania es afectada por un incendio de sexta generación


Los siniestros avanzan con rapidez debido al cambio climático. El gobernador Rubén Costas invitó al ministro de Defensa para coordinar nuevas estrategias


Las columnas de vapor alcanzan los 4.000 metros en los cielos de Roboré, creando megaincendios que se reproducen con facilidad, donde las llamas saltan de un lugar a otro. Foto: GOBERNACIÓN
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11/09/2019

Ha causado alarma en las autoridades departamentales la investigación realizada por el equipo de expertos enviados por EEUU (Usaid/OFDA), para ver las causas del siniestro que vive desde hace más de dos meses la Chiquitania. Por las características observadas se puede indicar que se trata de un incendio de sexta generación, el cual tiene consecuencias devastadoras por la cantidad de hectáreas de vegetación que se quema.

En los sobrevuelos efectuados por los conocedores de estos fenómenos, que lo integran un estadounidense, un chileno y un ecuatoriano, fotografiaron columnas de vapor, las cuales se elevan hasta 4.000 metros en la zona de Roboré, que es la más afectada, condiciones similares a las de los megaincendios que se han registrado en los últimos años en países como EEUU, Portugal y Chile.

Ante esta situación, el gobernador Rubén Costas indicó que el Gobierno debe declarar desastre nacional lo más pronto posible. Ayer costas convocó al ministro de Defensa, Javier Zavaleta, a una reunión para diseñar una estrategia de combate a este fenómeno, pues ahora es peligroso que sigan los combates de las llamas por tierra, pues pone en riesgo la integridad de bomberos y de voluntarios.



Hasta la tarde de ayer, Zavaleta no había confirmado su asistencia a la invitación de Costas, el cual también está presto a viajar hasta Roboré, o donde se halle trabajando el comando que se ha montado, en pos de combatir las llamas. “Pido a los voluntarios y a los miembros del Ejército que tengan cuidado porque no van a poder sofocar las llamas que llegan a alcanzar los 12 metros”, manifestó el gobernador cruceño.

Condiciones

Los especialistas que coordinan las tareas con la Gobernación cruceña vieron que las altas temperaturas y los fuertes vientos son los detonadores naturales de estos megaincendios en la Chiquitania, algo nunca visto en bosques situados en la zona ecuatorial de la Tierra.

“La generación de energía, de calor, más las altas temperaturas, la baja humedad y los fuertes vientos, a los que se suma la gran cantidad de material combustible, están provocando la propagación simultánea de una especie de bolas de fuego las que son cortadas de las columnas de calor, las cuales pueden saltar de una zona a otra distante, reiniciando otro incendio”, explicó Enrique Bruno, director del Centro de Operaciones de Emergencia Departamental (COED).



Bruno refirió que ahora es necesario usar máquinas, tipo orugas, las que puedan abrir sendas grandes, para crear los conocidos contrafuegos, dejando así que se queme el combustible en el bosque que ha quedado presa de las llamas. “Por lo menos se necesitan 70 orugas y otro tipo de tractores para hacer los contrafuegos; es por ello que el Gobierno debe decretar de una vez la emergencia nacional para permitir que siga llegando la colaboración internacional, en especial en lo referente a asesoramiento en este tipo de desastres, como lo han hecho los peritos estadounidenses, los cuales no se quedarán por mucho tiempo”, agregó Bruno.

El panorama no es nada alentador porque, según los pronósticos, no se prevé que caiga una lluvia fuerte en la Chiquitania.

Siniestros

Las causas para que el fuego haya sufrido una mutación y se convierta en un incendio de sexta generación, a decir de los expertos internacionales, se deben al cambio climático, que provoca sequías, y porque no se hace una adecuada limpieza en los alrededores de los bosques, donde se almacena el material de fácil combustión, como hojas y ramas secas, los que propician que las llamas se descontrolen.

Tal como ha visto la delegación de peritos de EEUU en los cielos de Roboré, las llamas liberadas son tan altas que pueden dominar la meteorología, pudiendo crear tormentas y propagar el fuego.



Se dice que este tipo de siniestros forman verdaderos temporales de fuego, los cuales arrasan los bosques, cuyos árboles también sufren de estrés debido al cambio climático, por ello son presa fácil y son calcinados.

En California (EEUU), en 2018, se quemaron más de 500.000 hectáreas con casi un centenar de víctimas. En Portugal, en 2017, se calcinaron medio millón de hectáreas y hubo 64 muertos. Mientras que, en Chile, también en 2017, hubo 600.000 hectáreas arrasadas por el fuego.

Alertas

Marc Castellnou, experto en gestión y extinción de incendios del cuerpo de Bomberos de Cataluña (España), refirió al periódico La Sexta de Madrid, que los bosques de la Amazonia deberían ser una prioridad política global. “Tras los incendios de 2004 y 2010 se tomaron medidas políticas que suavizaron la situación. Ahora ha vuelto a empeorar, con los meses de junio y julio más cálidos de la historia. Estamos en un momento de cambio socioeconómico y de cambio climático y tenemos que encontrar la forma de ayudar a los bosques a adaptarse al clima”, indicó Castellnou.

El experto conoce de los focos de calor que están registrados en Bolivia, además de los que están prendidos en Brasil y Paraguay, donde se han anotado megaincendios. “El incendio coge el control de la meteorología del área afectada y no al revés. Son los más caóticos e imprevisibles, pues pueden llegar a quemar 400.000 hectáreas en dos días. A la Amazonia todavía le queda septiembre como campaña de incendios. Hay dos o tres focos en Paraguay, Brasil y Bolivia, que sí han quemado mucho; son tormentas de fuego que han causado heridas de 120 km en la selva y esto sí es extraordinario”, agregó.

Asimismo, los especialistas proponen herramientas nuevas para combatir estos siniestros forestales, como mangueras resistentes al calor y a la abrasión. También son necesarios vehículos todo terreno, los cuales permiten a los bomberos transportar los equipos y el agua por zonas de difícil acceso, además de que deben contar con bombas que alcancen altas presiones. Por último, recomiendan usar retardadores químicos para detener el avance del fuego.



 




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