UN DESAYUNO CON...

Ana Beatriz Franco la ingeniera brasileña que lidera Kimberly-Clark Bolivia


La empresaria vive hace dos años en Bolivia donde ocupa el cargo de gerente en una de las empresas de higiene personal más grandes del mundo. Conversó con EL DEBER sobre sus inicios, su carrera profesional y más


Desayuno. Ana B. Franco, con Tuffí Aré, director periodístico de EL DEBER
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09/12/2018

Habla un español perfecto. Nació hace 42 años en Santos, Brasil. Vive desde hace dos en Santa Cruz, donde llegó para ocupar la gerencia general de Kimberly-Clark, una de las compañías estadounidenses más poderosas en el mundo, del sector de higiene personal. Ana Beatriz Franco. ingeniera química con maestría en administración de empresas, conversó en el nuevo y amplio salón del hotel Camino Real, con Un Desayuno con…EL DEBER.

Toda su familia es de Santos. Su padre Gilberto y su madre Beatriz se conocieron en la universidad cuando estudiaban administración de empresas. Ella es la mayor de dos hermanos. El varón tiene 40 años y es abogado. “Mi papá trabajó casi toda su vida como administrador en la industria química. Eso puede haber influido para que yo estudie ingeniería química. Siempre me fue bien en las materias de ciencias exactas”.

Estudió hasta octavo de primaria en el colegio Pequeño Príncipe de su ciudad, Santos, y luego pasó a Universitas. La carrera la hizo en la ciudad de San Bernardo, que es como la gran San Pablo. Eligió la universidad FEI, en la que se imparten distintos tipos de ingeniería como mecánica y mecatrónica.



“Mi primer empleo fue como pasante en una empresa química americana por dos años. En la planta vi que quería estar más en las áreas comerciales. Después entré al grupo Abril, que es una empresa de publicidad y periodismo en Brasil. Nos dieron la oportunidad de probar en distintas áreas. Ahí estuve seis años, primero como analista financiera, pero después me acerqué al marketing. Fui gerente de suscripciones de un grupo de revistas femeninas. Fue interesante empezar ahí porque es una empresa de comunicación, cuyo producto mayor es el conocimiento de sus editores y periodistas. Pude conocer a gente con mentes brillantes. Esta es la editora de Veja, una revista que tuvo 1 millón de ejemplares en circulación”.

Después de trabajar en Abril comenzó en Kimberly-Clark, donde está ya 15 años. Empezó en la compañía como analista de negocios, una posición cercana al equipo de marketing para trabajar en lanzamientos, promociones, precios y detección de oportunidades de mercado. Ahí estuvo un año y pasó a la gerencia de marketing para el producto de papel higiénico. “Fueron siete años en la operación de Brasil. Después tuve la oportunidad de una gerencia de marketing para América Latina. Conocí muchas naciones y trabajé con personas de varios mercados. No pensaba salir de mi país para no estar lejos de mi familia, pero me fui a Colombia en 2013 para asumir como directora de la categoría de cuidados familiares para la región andina. Después pasé por dos años a Perú con la misma posición y en un mercado bastante importante para Kimberly-Clark”.

Kimberly-Clark está presente en más de 150 países y en toda América Latina. Además, cuenta con plantas de producción en 35 naciones. Se dice además que está con sus marcas en uno de cuatro hogares del mundo.

Impactada con Santa Cruz



Conoció Santa Cruz de la Sierra en 2006, cuando era parte de la operación de Kimberly-Clark en Brasil. “Vine a ver un proyecto en el que Bolivia había sido pionero con nueva tecnología para producción de papel higiénico. Estuve en la planta para conocer el proceso de arranque para tener un inicio más fácil en Brasil. Santa Cruz era completamente diferente y muy pequeña. Volví en 2013-2014 y quedé sorprendida por el cambio que tuvo la ciudad. Quizás ustedes no se den cuenta”.

Es la primera vez que ocupa una gerencia general en Kimberly y lo hace en la capital cruceña. Se declara encantada de estar aquí para construir una operación que es muy importante para su compañía. En Bolivia gestiona a unos 300 empleados y cuenta con siete gerentes, de los que cinco trabajan en marketing, trade marketing, ventas, atención al cliente, logística y en la operación de la planta.

Aquí su fábrica procesa toallas de papel y servilletas. Han comenzado a exportar a Paraguay y siguen con sus inversiones para llegar a más mercados. “Transportar papel higiénico es un gran reto para la industria. Esperamos oportunidades en Chile y en el norte de Argentina. El mercado de Bolivia es importante para Kimberly-Clark y solo estamos por detrás de Brasil, Perú y Argentina. Competimos siempre con Chile y Ecuador”.

Considera que el mercado boliviano sigue en crecimiento y ofrece oportunidades. Tenemos mucha presencia en los hogares con el papel higiénico o los pañales. Además, de categorías para crecer como es el cuidado de adultos. Recuerda que el año pasado invirtieron en la construcción del nuevo centro de distribución, con tecnología e infraestructura a nivel de cualquier operación de Kimberly-Clark en el mundo. Está pronto el inicio de la producción de papel toalla.

Sobre la desaceleración económica, hace notar que en comparación con años anteriores ahora las tasas de crecimiento se redujeron. “Kimberly crecía a doble dígito. Ahora estamos en un 2 a 3 por ciento en alguna categoría y tenemos otras que crecen arriba del 20 por ciento, como es el caso de los pañitos húmedos para bebé. Tenemos que crecer, independientemente de cómo se nos presenta el mercado. Este es un país en el que todavía la clase más baja sigue creciendo. Hay mucha oportunidad para el consumo”.



Transparencia en comunicación

Su estilo de liderazgo en la gestión de la compañía está marcado por la transparencia en la comunicación. “Somos una empresa americana que busca por todas las formas minimizar cualquier impacto de las jerarquías para escuchar a nuestros colaboradores de distintos niveles. Soy muy abierta, transparente y muy cercana a la gente”.

Su compañía cuenta con su base de operaciones en el parque industrial de Santa Cruz y dispone de equipos de ventas en Cochabamba, La Paz y en algunas provincias. “Nuestro equipo está conectado e incentivamos que los empleados puedan por lo menos una vez a la semana priorizar su tiempo en la casa. Con el soporte que da la tecnología es lo que nos piden los millennials”.

Ana Beatriz Franco viaja mucho, sobre todo en este periodo en el que aprueban presupuestos y objetivos para el nuevo año. Despierta cada día alrededor de las 7:00 y llega a su oficina cerca de las 9:00. Su jornada laboral termina a las 19:30 y su vida social se concentra, ante todo los fines de semana, en reuniones con un grupo de amigos con los que comparten una parrillada. Le gustan los deportes colectivos, sobre todo el voleibol. Conoció a su esposo César en San Pablo. Es un profesional de las ventas con quien lleva 12 años de casados. 



 




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