BRÚJULA

Infinita constelación de autoras


Las mujeres vienen ganando cada vez mayor espacio en las letras en el continente. ¿Qué aspectos, temas y perspectivas en común sobresalen entre estos nombres?


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09/03/2019

Una mirada a la literatura latinoamericana en los últimos años nos dice que las mujeres cobran mayor protagonismo. Con un trabajo que sobresale tanto en narrativa como en poesía o ensayo, las autoras han logrado una visibilidad que es cada vez más notoria, atravesando toda clase de obstáculos en el intento de ganar espacio a través de una obra con voz propia. La vitalidad que goza en la actualidad la literatura hecha por mujeres está contribuyendo a desterrar los antiguos prejuicios acerca de su papel dentro del mundo editorial.

¿Qué tan determinante ha sido el feminismo del siglo XXI para la visibilidad que están lo grando algunas autoras? Según la académica Claudia Bowles, el feminismo, en tanto discurso político, ha incidido favorablemente, pero, asegura, que ello no debe confundirse con tenerlo como bandera.

“Ha permitido desde la academia o este ‘saber’ libresco, dirigirse a una forma distinta de hacer lazo con lo diferente, lo que está del lado de lo comunitario y colectivo, a contra corriente del individualismo consumista… de allí que se pueden imaginar proyectos de pequeño alcance (en lo cuantitativo) como lo que proponen Magela Baudoin y Giovanna Rivero con la editorial Mantis; o lo que propone y busca Liliana Colanzi con Dum Dum editorial, pero que suponen un trabajo muy intensivo de selección de los materiales, por esta especie de relación amorosa con el libro como objeto, y, como bien dice una de ellas, con un pie en la selva y otro en marte, es decir, saliendo de los ejes centrales de circulación incluso en los géneros publicados”, explica Bowles.



Estos tres nombres que menciona la filóloga bien pueden considerarse entre los más representativos de las letras bolivianas en los últimos años, no solo por la labor sostenida que vienen efectuando en pos de hacer escuchar sus distintas voces, sino también por los reconocimientos que han obtenido en el contexto internacional.

Prestigiosos galardones (como el Gabriel García Márquez de Cuento, el Aura Estrada y el Cosecha Eñe) dan cuenta de una calidad narrativa con temas frescos y actuales, que caminan a la par con los tiempos que vivismos y van delineando el nuevo mapa de la literatura en el continente.

Junto a ellas, figuran varios nombres esenciales, mujeres que vienen conquistando lectores por todo el mundo, mostrando que la nueva ola de la literatura latinoamericana tiene mucho de femenino. Samanta Schweblin es una de las cuentistas y novelistas más reconocibles de esta década y la argentina que vende más libros en el mundo. En 2017, la traducción al inglés de su novela Distancia de rescate, editada por Penguin Random House, resultó finalista del prestigioso premio Man Booker International.

En 2018, bajo el mismo sello editorial, publicó su novela Kentukis, una distopía instaurada desde lo tecnológico, que hace referencia a unos peluches de última generación a través de los cuales disecciona la sociedad de hoy. Valeria Luiselli es considerada una de las voces más talentosas de la actualidad. Esta escritora mexicana, nacida en 1983, fue nombrada una de las cinco promesas literarias menores de 35 años, otorgado por la National Book Foundation en 2014.



“Lo único bueno de dedicarse a escribir es la libertad absoluta de pensar, de inventar, de vivir muchas vidas cada que te sientas frente a un manuscrito”, dice Valeria, cuya obra más reciente, Los niños perdidos, es una radiografía sobre la dura situación a la que se enfrentan los hijos de los migrantes en EEUU.

Alejandra Costamagna es una referente del panorama literario chileno. Tallerista, profesora, periodista, cronista, cuentista y novelista de gran precisión. Sus méritos la llevaron a quedar finalista de uno de los galardones más importantes en el ámbito de la lengua Española, el Premio Herralde de Novela de la Editorial Anagrama.

Nacida en Guayaquil (Ecuador), en 1988, Mónica Ojeda es autora de las novelas La desfiguración Silva (Premio Alba Narrativa, 2014), Nefando, (2016) y Mandíbula (2018). Seleccionada como una de las voces literarias más relevantes de Latinoamérica por el Hay Festival, Bogotá 39, 2017, Ojeda ha sido reconocida como una de las novelistas latinoamericanas más importantes de su generación.

La argentina Mariana Enrí- quez publicó su primera novela en 1995, desde entonces se ha dedicado igualmente a hacer relatos de viaje, novelas y perfiles. En 2018 publicó en Anagrama una obra que podría considerarse uno de los trabajos más importantes de su carrera, La hermana menor, un retrato sobre la excéntrica y enigmática Silvina Ocampo.

Para Bowles, una de las principales características de estas autoras es que la problemática político-social no está referida a la idea de buscar la solución, la defensa o la protección. “La escritura no es instrumento y sí, en cambio, es metonimia de la realidad. Opera por metonimia, y de esa forma dice, pero no reclama, interpela y cuestiona, hasta el extremo”, indica Bowles.